Carlos de Foucauld, o “soñar con un mundo que sea eternamente ‘Jesús’

“Sus enseñanzas encajaban plenamente en un grupo de personas ‘normales’ que hacían bandera de la amistad como semilla del amor fraterno, universal”

“Nos sentimos familia para ofrecer familia también, con el respeto a las identidades de cada uno y a los procesos personales, que evidentemente no llevan siempre la misma velocidad”

“Murió solo, pero ha dado fruto abundante en muchos hombres y mujeres, religiosos y laicos”

07.06.2020

La ‘familia’ foucouldiana, desde sus diversas sensibilidades en España y en el mundo, ofrece sus correspondientes testimonios de búsqueda espiritual comunitaria, personal e inspirada en el hermano Carlos de Foucauld, a la luz de su anunciada canonización.

Asociación Familia Carlos de Foucauld en España

Hoy es un gran día de fiesta para nuestra Familia Espiritual, para la Iglesia que sirve a Dios y para los pobres en general. Hemos conocido la noticia justo el día de la celebración de Pentecostés, una de las fiestas vividas más profundamente por Carlos de Foucauld. El Espíritu lo fue guiando en su búsqueda al lugar más inhóspito y pobre, Tamanrasset. Allí forma una “Zaouïa” (Fraternidad), esta era su casa.

Siempre dispuesto a hacer la voluntad de Dios. ¿”Hay alguna cosa más dulce en el mundo que hacer la voluntad de Aquel a quien se ama”?. Soñar para mañana un mundo que sea finalmente y eternamente “Jesús”, su Modelo Único, practicando el apostolado de la bondad. La novedad de su mensaje es vivir Nazareth, vida humilde y pobre.

Las Fraternidades, que vivimos su carisma, generalmente queremos hacer en lo posible, la imitación de Nazaret en humildad, pobreza y “Dernière place” (último lugar); buscando el equilibrio entre Contemplación y Acción.

La acogida entre nuestras Fraternidades en unión como ramas de un mismo árbol. Queremos continuar el deseo de Carlos de Foucauld de ser una Fraternidad Universal. Nos comprometemos en nuestra sociedad, cada una en donde le ha tocado vivir, en compromiso con los más desfavorecidos que son nuestros hermanos.

Esta gran satisfacción y alegría que nos produce su canonización nos ayudará y nos dará fuerza para continuar viviendo nuestro Carisma en profundidad. Damos gracias a Dios por tan gran obra.

Comunitat de Jesús

La Comunitat de Jesús fue iniciada por el laico Pere Vilaplana a finales de los años 60. En septiembre de 1968, en la ermita de la Santa Creu, en la montaña de Montserrat, el monje ermitaño Estanislau Llopart recibía los compromisos de los primeros hermanos. Actualmente conformamos la Comunitat de Jesús 43 hermanos y hermanas: casados, solteros y un hermano consagrado en el celibato.Vivimos en diversas localidades de Catalunya, País Valenciano, Aragón y Baleares, cada uno en su domicilio. Uno de los inspiradores de nuestro carisma ha sido, y es, Carlos de Foucauld, así como Albert Peyriguère, seguidor también de Foucauld, en el Kbab (Marruecos) en los años 50. El conocimiento de ambos se gestó en las primeras biografías de Foucauld y en unas cartas de Peyriguère recogidas en “Dejad que Cristo os conduzca”.La visión en la etapa final de Foucauld de promover la encarnación del evangelio en el laicado, recuperando el modelo de Priscila y Aquila, también en el mundo occidental, y no solo en los países musulmanes, encajaba plenamente en un grupo de personas ‘normales’ que hacían bandera de la amistad como semilla del amor fraterno, universal.

Espiritualidad en el desierto según Carlos de Foucauld
Espiritualidad en el desierto según Carlos de Foucauld

Amigos en el Amigo, viviendo la vida de Nazaret en los entornos laborales, sociales y de Iglesia. Nuestro estilo de vida no tiene nada de particular: los mismos problemas, las mismas ilusiones, los mismos dolores, que cualquier ciudadano, pero con la inquietud de impregnarnos del proyecto del Dios-Amor, revelado en Jesús. Oración, trabajo del evangelio, formación con la ayuda de muchos, compartir la vida -en serio-, los bienes materiales según posibilidades, los espacios que posee la Comunitat de Jesús en el pueblo de Tarrés, Lleida, implicación en compromisos sociales y con la Iglesia, sin ninguna actividad apostólica predominante.La vinculación a la comunidad nos empuja a seguir creciendo, a no acomodarnos a los reclamos del mundo, tan tentador siempre. A sentirnos familia para ofrecer familia también, con el respeto a las identidades de cada uno y a los procesos personales, que evidentemente no llevan siempre la misma velocidad. Recibimos la noticia de la próxima canonización de Carlos de Foucauld desde la alegría de formar parte de su Familia Espiritual, desde los años 80. Esta familia, para nosotros, ha sido un soporte y una riqueza inmensa. Acogemos la canonización bajo el anhelo de que sirva para inspirar a otros en una vida encarnada en la sencillez, arraigada en la profundidad del silencio, que es Palabra, en la autenticidad del Amor, que es Proyecto, desde el anonimato que convive con todos, pero enfoca directamente a los más desfavorecidos, a los últimos de los últimos, como repetía Foucauld. Murió solo, pero ha dado fruto abundante en muchos hombres y mujeres, religiosos y laicos, y seguirá siendo espejo para reflejar la esencialidad de su enamorado, Jesús, la esencialidad del pan partido y encarnado entre los más humildes y en todo ser humano.

Espiritualidad
Espiritualidad

Comunidad ecuménica Horeb

El hermano Germán, regional de la CEHCF en Brasil, nos envía un whatsaap que dice así: «Estamos muy alegres por este acontecimiento anunciador de vida, vida plena para el mundo». La canonización del hermano Carlos de Foucauld es un acontecimiento de vida para la Iglesia y el mundo porque va en la línea del papa Francisco, que en palabras del obispo Pere Casaldàliga, quiere «una Iglesia vestida de Evangelio y calzada con sanda-lias». Foucauld puede ayudar a la Iglesia de hoy a «volver a Nazaret»: Una Iglesia pobre, sencilla, fraterna, acogedora, a imitación de la santa Familia de Nazaret.

La CEHCF es una unión espiritual de personas que constituyen un “monasterio invisible en la comunión de los santos”. Esta comunidad la integran personas que bajo Los consejos evangélicos o Directorio de Carlos de Foucauld, hacen el compromiso ecuménico de pedir todos los días por la unión de los cristianos y que las Iglesias, Religiones y las Naciones se dejen conducir por el Espíritu de Jesús, el Cristo.

La CEHCF fue fundada, como lugar físico de acogida y oración en 1978, por José Luis Vázquez Borau, en el Poblado de Sn Francisco de Huercal-Overa (Almería), con la bendi-ción del obispo de entonces Don Manuel Casares Hervás, y funcionó hasta 1982, que tu-vieron los hermanos y hermanas que dispersarse por diversas circunstancias. Pero en Pentecostés de 2006 la CEHCF recibió un nuevo impulso constituyéndose Fraternidades Horeb por todo el mundo.

Capilla de comunidad seguidora de Carlos de Foucauld
Capilla de comunidad seguidora de Carlos de Foucauld

Fue reconocida ad experimentum como Asociación privada de fieles el 19 de junio de 2014, por el cardenal de Barcelona Mons. Luis Martinez Sistach y el 20 de junio de 2018 el Cardenal Juan José Omeya Omella, arzobispo de Barcelona, firmó el decreto de constitución definitiva de la misma como Asociación privada de fieles. El año 2020 la CEHCF ha sido acogida en la Asociación Familia Foucauld España. En la actualidad hay presencia de la CEHCF en quince países del mundo.

Fraternidad Carlos de Foucauld

Al llegarme la noticia de la Canonización del hermano Carlos de Foucauld, tuve una sensación muy dispar, de alegría, cómo no, pero al mismo tiempo de desconcierto, ¿y ahora qué?. Veníamos hablando en la Asociación de la Familia del Hermano Carlos, de esta posibilidad, especialmente desde la beatificación y siguiendo aunque de lejos los trabajos de la Comisión encargada de ese proceso. Después de la impresión inicial… Me surgía la pregunta: Carlos de Foucauld, ¿qué diría ahora?

“Si el grano de trigo no muere….”. La primera constatación es, ¿cómo un hombre que deseó ardientemente vivir su experiencia con otros hermanos, que se pasó elaborando estatutos de una Asociación que nunca fue reconocida, a su muerte ha podido generar tantos grupos y formas de vivir el seguimiento de Jesús, en el camino que éste hombre inquieto y siempre en búsqueda inició solo en el desierto?

Carlos de Foucauld, a los altares
Carlos de Foucauld, a los altares

La Fraternidad Carlos de Foucauld, Asociación de Fieles Laicas, es una de ellas, a la que pertenezco: “Está constituida por mujeres que optan por vivir el Absoluto de Dios, en el celibato, según el carisma se Carlos de Foucauld” Es en la vida cotidiana donde los miembros de la Fraternidad, viven su entrega a Dios en libre opción de trabajo, compromisos y formas de vida “. La segunda, ¿podremos sustraernos al “montaje “que toda Canonización lleva….? Seremos capaces, de vivir éste acontecimiento, como un reto para actualizar el mensaje, vivir en profundidad las intuiciones que nos enamoraron de su mensaje, en definitiva: “Volver al Evangelio, ser hermanos universales, en nuestro Nazaret de cada día. Si es así, ¡bienvenida canonización!

Fermina

Fraternidad sacerdotal Iesus Caritas

Hace unos días recibíamos la buena noticia de la próxima canonización del Hermano Carlos de Foucauld. La noticia ha llegado, curiosamente, en esta etapa de confinamiento por el coronavirus. Y, quizá, por ese motivo ha supuesto una sorpresa. Evidentemente, una sorpresa agradable. En tan pocos días no ha sido posible contactar con todos los sacerdotes de la fraternidad sacerdotal pero, el sentir general, con los que he podido compartir, es de alegría y agradecimiento.

Espiritualidad tras Carlos de Foucauld
Espiritualidad tras Carlos de Foucauld

Ese día fueron continuos los mensajes de alegría por parte de los hermanos sacerdotes, así como la comunicación de los distintos ecos que la noticia estaba provocando en la prensa. También hay que subrayar las palabras de felicitación por parte de muchos de nuestros feligreses, sabedores de que nuestra espiritualidad sacerdotal se nutre de la vida y el estilo del hermano Carlos. En este sentido, estoy convencido de que muchos de nosotros habremos recibido mensajes y llamadas de nuestras distintas comunidades parroquiales para felicitarnos. Yo puedo compartir algo de mi experiencia, en ese sentido. Alguna feligresa de mi parroquia, del centro de Valencia, nada más conocer la noticia, la puso en el grupo de whatsapp que tiene la parroquia. Inmediatamente, la comunidad empezó a manifestar su alegría por esta gran noticia, dándome la enhorabuena.

Uno intenta no “condicionar” demasiado a la gente, en sus devociones y en sus santos. Pero, es evidente que, al final, si uno vive la espiritualidad del hermano Carlos, de una forma o de otra, eso lo transmite, lo contagia. En esa reacción inmediata de los feligreses de mi parroquia entendí que, en el poco tiempo que camino con ellos, han captado cuáles son mis fuentes de espiritualidad. No se han quedado, solamente, con la felicitación. Alguien ha propuesto, con la aceptación y el aplauso de todos, que un servidor ofrezca unas charlas o un curso sobre la vida y la espiritualidad del hermano Carlos, porque lo conocen poco. Evidentemente, no puedo decir que no. Tienen derecho a conocer quién es Carlos de Foucauld y por qué la Iglesia lo considera santo.

Hermana de comunidad inspirada en Carlos de Foucauld
Hermana de comunidad inspirada en Carlos de Foucauld

Yo diría, al respecto de la anécdota de mi parroquia, que la próxima canonización del hermano Carlos debe despertar, no sólo la alegría inmensa de que la Iglesia reconozca en su vida un camino de santidad sino, también, la responsabilidad, como sacerdotes diocesanos, de dar a conocer a nuestra gente, a nuestras comunidades, a las personas que servimos y acompañamos, al hermano Carlos y su espiritualidad. Entre otras cosas, porque estamos convencidos de que su espiritualidad de Nazaret no es algo del pasado, sino que sigue teniendo mucha actualidad.

Nazaret proporciona un estilo de presencia y de evangelización que tiene mucho que ver con esa llamada constante y permanente del Papa Francisco a ser cristianos y comunidades “en salida”. Cuanto más profundizamos en la espiritualidad de Carlos de Foucauld más nos damos cuenta de su actualidad. Y, quizá, éste puede ser un buen momento para darla a conocer. Nosotros, como sacerdotes diocesanos; otros miembros de la familia del hermano Carlos, desde su carisma. No cabe duda de que, durante mucho tiempo, hemos sido parcos o tímidos a la hora de hablar del hermano Carlos. Al menos, a mí me lo ha parecido. Pero, si estamos convencidos de que su espiritualidad tiene algo o mucho que aportar a la Iglesia y al mundo de hoy, no podemos privar al Pueblo de Dios, de la vida y el testimonio de un santo que supo encarnar el evangelio, a Jesús mismo, en un contexto difícil, adverso. Su estilo tiene mucho que aportar a la Iglesia de hoy. Como sacerdotes diocesanos, miembros de la Fraternidad Sacerdotal Iesus Caritas, no podemos sino alegrarnos de la noticia, dar gracias a Dios, y traducir nuestra alegría y agradecimiento, no sólo en un estilo de vida, sino en un modo de hacer llegar a nuestra gente la vida y el testimonio del hermano Carlos. Ojalá acertemos. Un fuerte abrazo y felicidades a toda la Familia de Carlos de Foucauld.

Aquilino Martínez

“La responsabilidad, como sacerdotes diocesanos, de dar a conocer a nuestra gente, a nuestras comunidades, a las personas que servimos y acompañamos, al hermano Carlos”

Fraternidad Secular Carlos de Foucauld de Valencia

“Tan pronto como creí que había un Dios, comprendí que no podía hacer otra cosa que vivir para Él”. Ese es el absoluto que descubre el hermano Carlos. Y que sitúa a todo lo demás y a cada persona, como criatura. Y nos ayuda a no asumir protagonismos que no nos corresponden. De ahí el abandono, la adoración, la acción de gracias, el último lugar. Su profetismo nace de ese descubrimiento del Amor de Dios que le lleva al apostolado de la amistad, a Nazaret.

Fue testigo del amor de Dios y su muerte tal vez se debió al miedo y la confusión de un joven… No la entregó en defensa de su fe. Muchos de sus escritos no resisten el paso del tiempo. Como tampoco la forma en que la Iglesia dictamina quién es santo. Los milagros pueden parecer un “poner a prueba” a Dios. Tal vez sea momento de revisarlo. Pero agradecemos sus intuiciones y testimonio, que nos ha abierto caminos de conversión y de vida fraterna.

Como parte de la Fraternidad Secular Carlos de Foucauld de Valencia quiero destacar su figura como una persona que supo ser profeta sin pretenderlo, legándonos una espiritualidad basada en el abandono propio y aceptación de un Dios que es visible y cercano en todas las criaturas que habitan nuestro mundo. Y no pretendo representar a la totalidad sino mostrar el testimonio agradecido de esa riqueza en la diversidad que representa la Fraternidad.

“Muchos de sus escritos no resisten el paso del tiempo. Como tampoco la forma en que la Iglesia dictamina quién es santo”

Desde lo cotidiano nos sentimos llamadas a recrear la Iglesia con sus grandes y pequeñas contradicciones. Porque nos sabemos acompañadas por esa multitud de testimonios de vida, comunión de santas que ejerciendo su libertad, han hecho crecer el Reino encarnando el Evangelio. Agradecemos al Hermano Carlos y a todas las personas que acogieron la Fraternidad Universal. Es vía para saberse hermana e hija, para compartir con quien sabemos que nos ama y afrontar así nuestras miserias y limitaciones, como personas y como sociedad. Nos despierta a la presencia en lo cotidiano, en la bondad pequeña, en las relaciones, en la acción política y sindical. Nos lleva a la creatividad para encarnar la Palabra, al encuentro en la amistad y la fraternidad como espacio de lucha personal por la coherencia. A la Eucaristía, acción de gracias y alimento, en la que compartimos la vida y nos abrimos al Espíritu. A vivir en los márgenes, situarnos en la periferia, acompañadas por el respeto, la libertad y el cariño. Nos alegramos que las intuiciones del Hermano Carlos sean compartidas y valoradas aunque su canonización no añade nada a nuestra experiencia de fe. Nos gustaría alimentar gestos plenos de significado y esperanza para esta sociedad del siglo XXI, que dieran testimonio de esa lectura del Evangelio encarnada en la vida, que es la fe cristiana. Queremos manifestar que nos sentimos agradecidas porque su vida y la obra que nos legó nos sirven como guía en nuestro camino como personas a las que un día sedujo el evangelio de Jesús de Nazaret.

Isabel Zacarés Escrivà

Espiritualidad, tras la estela de C. de Foucauld
Espiritualidad, tras la estela de C. de Foucauld

Hermanitas de Jesús

Me han pedido un pequeño escrito en nombre de las Hermanitas de Jesús, pero no es esta mi intención, porque creo que hay tantas maneras de reaccionar a la noticia de la canonización del Hermano Carlos como Hermanitas existen en el mundo… Voy a hablar por mí. Estoy en la Fraternidad hace muchos años, desde el pos-Concilio, y lo que me atrajo fue la figura de Carlos de Foucauld, tal como la descubrí en algunos libros y en el testimonio de unas hermanitas que conocí por casualidad. Estaba enamorada de la persona de Jesús y deseaba seguirle en la vida religiosa, pero no sabía dónde… Al conocer al Hermano Carlos intuí que había en él una trayectoria de verdad evangélica, de las bienaventuranzas, donde la contemplación de la Encarnación me llevaba de la mano a compartir mi suerte con la de los más pobres y marginados. Y esto me pareció concretizar de manera bien clara las orientaciones que acabábamos de recibir del Concilio Vaticano II.

Por esto me decidí por la Fraternidad. Mi vida ha sido de altos y bajos, con mucha fragilidad y bastantes huidas, pero con la presencia (muchas veces apenas presentida) de este Jesús descubierto en la juventud, y que ha continuado acompañándome por los caminos del mundo.

Hoy Carlos de Foucauld es reconocido “santo” oficialmente por la Iglesia. ¡No es que no lo fuera ya! A mí casi me gusta más como “santo de la puerta de al lado” que como “santo en los altares”… Las canonizaciones en general me dejan un poco fría. Pero me sorprendo a mí misma alegrándome de verdad con esta celebración, por lo que el “nuevo santo” representa:

Vida comunitaria inspirada en las enseñanzas de C. de Foucauld
Vida comunitaria inspirada en las enseñanzas de C. de Foucauld

Creo que es muy importante para toda la Iglesia actual, tan amenazada de retrocesos y de cierre sobre sí misma, que se reconozca en Carlos de Foucauld uno de los paradigmas de una nueva forma de situarnos como discípulos y discípulas de Jesús en este cambio de época: maravillado por la cercanía de Dios, por lo concreto de la Encarnación (Nazaret), precursor de una nueva forma de evangelización por la presencia y la amistad, tejedor de relaciones impregnadas de un profundo respeto por cada ser humano, de cualquier pueblo, cultura, religión… En resumen: un hombre clave.

Josefa Falgueras

Hermanos del Evangelio

Como congregaciones religiosas bebemos de la intuiciones de Carlos de Foucauld que se inspiran en la vida de Jesús en Nazaret. En ese pueblo perdido de Galilea Jesús creció y pasó la mayor parte de su vida y estamos seguros que esto marcó profundamente su manera de actuar y anunciar la buena noticia del Reino de Dios. Nuestra vocación está marcada por la amistad y el compartir la vida de la gente sencilla, en el trabajo, en el barrio, en sus luchas y alegrías, en sus penas y debilidades… Esa vivencia atraviesa y marca nuestra oración. A través de ese estilo de “Nazaret”, desde lo cotidiano, desde lo sencillo y pequeño, muchas veces aparentemente inútil y poco relevante, esperamos que pueda traslucirse ese gran amor que Dios nos tiene a toda la humanidad.

Sinceramente, la mayoría de los hermanos de Jesús y del Evangelio apenas hemos apoyado la causa de la canonización del hermanos Carlos. El revuelo y el boato que suelen acompañar estos acontecimientos no están en nuestra genética. Más bien tenemos una tendencia innata a huir de ello.

La noticia de la próxima canonización nos llena de alegría, porque estamos convencidos que las intuiciones del hermano Carlos, su modo de relacionarse con su “bien amado hermano y Señor Jesús”, su manera de vivir el “apostolado de la bondad”, son una verdadera riqueza para nuestro tiempo. En una época de cierta globalización por un lado y un peligro de repliegue sobre sí mismo por otro, Carlos, el hermano universal, nos invita a ser hermano de todos y todas, sin distinción… En tiempos saturados de ruidos y palabras, de ídolos y estrellas, Carlos nos invita a redescubrir la importancia de lo pequeño, la sencillez, lo silencioso… En las tensiones que surgen a veces entre las religiones el camino de Carlos -que recuperó la fe de su infancia gracias a la impresión que le causó la fe en el mundo musulmán- nos abre al respeto mutuo en el diálogo interreligioso…

“Sinceramente, la mayoría de los hermanos de Jesús y del Evangelio apenas hemos apoyado la causa de la canonización del hermanos Carlos”

¿Es el momento del anuncio de su canonización una casualidad? Durante esos meses de pandemia, muchos creyentes nos hemos quedado sin poder asistir físicamente a la eucaristía. Carlos, en su empeño de ir hacia los más pobres y alejados, se puso en tal situación que durante meses estuvo privado de poder celebrar la misa… ¡Curiosa coincidencia!

La frase del Evangelio que más sacudió mi vida es ésta: ‘Lo que hacen al más pequeño de los míos, a mí me lo hacen’ (Mateo 25,40). Y cuando se piensa que es la misma persona la que dijo: ‘Este es mi cuerpo, ésta es mi sangre’, con qué fuerza se siente uno impulsado a amar a Jesús en estos pequeños (Carlos de Foucauld)

JuanFamilia Carlos de Foucauld

El barrendero de Dios

Vatican News

La piedad popular considera patrono de los barrenderos a Kleber Silva Iribarnegaray. Este sacerdote fue desaparecido en la última dictadura militar mientras barría en la Ciudad de Buenos Aires. Este lunes habrá una misa virtual y un homenaje ecuménico en Uruguay.

Por Lucas Schaerer  

Daba misas en basurales. Así era Kleber Silva Iribarnegaray nacido en 1925 en Uruguay, formado con los salesianos, aunque en Argentina se incorporó a la espiritualidad de los Hermanitos del Evangelio, inspirados en el francés contemplativo Charles de Foucauld.

Silva en el año 1973 decidió hacerse barrendero para acompañar a los trabajadores que se encontraban en condiciones laborales muy precarias siendo empleados municipales. Todavía es recordado por sus misas en basurales o la “quema”, como se llama popularmente a los incendios de basura al aire libre en extensos terrenos en la periferia de Buenos Aires, donde luego se constituyeron las villas miserias.

Un laico formado en la Compañía de Jesús, Carlos Zavalla, recordó que se enteró del cura-barrendero en el invierno del año 1971. “Pese a que ya había pasado el Concilio Vaticano II, todavía había una gran inercia preconciliar, era muy chocante una misa que no fuera en una iglesia y más en un basural. Cuando estaba en la misa me dije: ‘Acá está Dios’. Mauricio hablaba con los botelleros. La zona más brava de la villa, pegada a la Cárcova, en el partido de San Martín, provincia de Buenos Aires”.

En Argentina no se usa el nombre Kléber por eso lo empezaron a llamar Mauricio. Su padre lo bautizó en homenaje a un mariscal de Napoleón, Jean Baptiste Kléber. Como un giro inesperado, una especie de predicción, este militar en su expedición a Egipto fue conocido como «el barrendero del Cairo» en su proceso de convertirse en egiptólogo.

El cura-barrendero estudio sobre Charles de Foucaultd gracias a lo realizado por otro sacerdote, Virgilio Filippo, que llegó en la década del 40 a diputado nacional de Argentina y pasó a la historia porque sus discursos en el parlamento fueron arrancados de los tomos de las versiones taquigráficas como toda placa con su nombre.

“Me sorprendí mirando a un barrendero…un hombre pequeño y sucio limpiando una calle. Fue cosa de segundos. Allí estaba mi lugar”. Es un texto que figura en un flyer de convocatoria a la misa virtual en su homenaje este lunes 14 de junio, a partir de las 11 am (de Argentina), desde el playón de una empresa de recolección y barrido de residuos. La celebración religiosa se podrá seguir por los canales de facebook del Sindicato de Choferes de Camiones: @CamionerosBA y de la Parroquia Virgen de los Milagros de Caacupé: @CaacupeBarracas. Monseñor Gustavo Carrara, titular de la Vicaría de Sacerdotes de las Villas en Buenos Aires, encabezará la misa que es organizada por barrenderos a la que se adhieren diversas organizaciones religiosas, sociales y sindicales de la Argentina y otros países de América Latina.

En Montevideo, capital de Uruguay, se sumarán al homenaje a Mauricio Silva con una celebración ecuménica desde la plataforma Zoom también este lunes 14 pero a las 17 horas, convocada por la Comisión por la memoria del sacerdote Mauricio Silva; la Familia Carlos de Foucauld y Ademar Olivera, pastor de la Iglesia Metodista de Uruguay y militante en derechos humanos, entre otros.

Adolfo Pérez Esquivel, premio Nobel de la Paz por su lucha en defensa de los derechos humanos, conocía al cura-barrendero. “Te tenés que ir del país” le pidió a Silva cuando por casualidad se cruzaron en un aeropuerto. El religioso y barrendero sabía de los peligros que corría pero no escapaba a su martirio.

En 1977, el brigadier Osvaldo Cacciatore, de facto el gobernador de Buenos Aires, quiso privatizar el servicio de higiene urbana. Los trabajadores municipales del barrido y la recolección se resistieron. Ya organizados sindicalmente más de 400 trabajadores contaban con un cuerpo de delegados entre ellos el sacerdote que todos llamaban Mauricio. Esa actividad gremial en defensa del servicio estatal fue reprimida sin piedad. Primero desaparecieron dos de sus compañeros de trabajo y amigos del cura, el secretario general del llamado Corralón, Julio Goitia –desaparecido el 6 de mayo de 1977–, y el delegado gremial de los chóferes de camiones de la recolección, Néstor Sanmartino –desaparecido el 5 de mayo de 1977–. Un mes más tarde, en la mañana del 14 de junio de 1977, mientras barría a los 51 años, fue secuestrado el hermanito del evangelio.

Con el regreso de la democracia se inició un proceso judicial, aún abierto, sobre estas desapariciones. Mientras que el reconocimiento al sacerdote alcanzó una declaración a nivel nacional el Día del Barrendero, el 14 de junio fecha de la desaparición de Silva.

El cura-barrendero y desaparecido también llegó al cómic. “Se armó de una escoba, una pala y un carro para ser el Quijote de un sector social oprimido y relegado que no tenía voz”, comienza el relato titulado “Barrendero de Jesús”, realizada por el ilustrador Caito y Anita Zen, responsable de los textos.

Alicia Vázquez es una de las laicas más activas en difundir la misión del cura-barrendero. “Mauricio era un cura que buscaba un lugar donde vivir el Evangelio. Ese lugar lo encontró en la espiritualidad de Carlos de Foucauld y en su trabajo de barrendero. Que haya muerto en profesión de su fe, por su coherencia y amor por el otro, lo convierten en mártir. Los católicos esperamos que ese martirio sea reconocido”.

La iglesia católica en Argentina tiene casi un centenar de religiosos desaparecidos durante el terrorismo de Estado en la década del ’70.

Aunque aún no es reconocido oficialmente como patrono de los barrenderos, en la religiosidad popular de los trabajadores y personas de a pie ya lo consideran el barrendero de Dios.

https://www.vaticannews.va/es/iglesia/news/2021-06/el-barrendero-de-dios-html

“Carlos de Foucauld y la espiritualidad del desierto” – Novedad editorial PPC

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La espiritualidad de Carlos de Fucauld, de la que se nutren sus discípulos Massignon, Peyriguère, Voillaume y la hermanita Magdeleine, recoge e integra muchos de los mejores contenidos de la piedad anterior, en relación con el tema del desierto, y están totalmente en línea con los antiguos Padres del desierto. Así lo expresa Foucauld comentando el evangelio de san Mateo: “Una vida en el desierto que se acerque a la vida oculta de Nazaret”, identificando Nazaret con el ideal del desierto del monacato.

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Ahora, cuando la Iglesia se propone canonizar a Carlos de Foucauld como testimonio uiversal de santidad, parece oportuno presentar a “cuatro pilares de la espiritualidad del desierto”, cada uno con su peculiaridad propia, y que han sido grandes generadores de vida espiritual, ya que “en el desierto se alumbran grandes cosas”.

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Louis Massignon
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Albert Peyriguère
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René Voillaume
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Hta. Magdaleine



MAURICIO SILVA: “VIVIR COMO JESÚS VIVIÓ”

 entrevista con Beatriz Juan.

sobre una mesa de madera clara y veteada, se ven el pan y el vino. es un pan chico partido al medio, el vino esta servido en una copa de madera muy veteada, como de nogal u olivo.

Como cada año, el 14 de junio volvemos a decir PRESENTE! haciendo memoria de Mauricio Silva “el barrendero” sacerdote uruguayo detenido desaparecido en Argentina en 1977, y tratamos de profundizar en el mensaje que nos deja el testimonio de una vida así entregada. Hoy queremos de alguna manera “entrar en la casita de Mauricio” el Pequeño Hermano del Evangelio, acercándonos a su interioridad. Para ello nos encontramos con una amiga nuestra, Beatriz Juan, ella tiene 68 años, trabajó como enfermera en Salud Pública (actualmente está jubilada) y vive en Montevideo; escuchamos:

¿Beatriz, cuándo y cómo fue que conociste al Hermanito Mauricio, en qué etapa de tu vida?
En 1974 viajé a Buenos Aires para ingresar al noviciado de una congregación religiosa. Estando allí me llamó Jesús Silva, un sacerdote amigo con quién habíamos trabajado en la Parroquia de Pozzolo en Montevideo, había dejado el clero para ser hermanito de los pobres. Me invitó a encontrarnos y compartir una celebración en el lugar donde él vivía con su hermano de sangre, Mauricio, y con otro compañero. Ellos trabajaban como barrenderos en la ciudad, lo cual a mi me impresionaba, que hubieran dejado el bienestar de vivir en una parroquia para hacer ese trabajo, me parecía una opción muy valiente y arriesgada pues ellos ya no eran unos jóvenes. Transmití la invitación en comunidad y fuimos con otras dos Hermanas más. Al llegar nos abrió la puerta un hombre que nos trató muy amablemente, como si nos conociera desde siempre y se presentó, era Mauricio! Charlamos un ratito y le hice la pregunta ¿por qué habían elegido aquella vida? su respuesta fue “queremos vivir como Jesús vivió” en medio de los pobres, para mostrarles que Dios los ama y nosotros estamos a su lado” , en una palabra, llevarles la Buena Nueva del Evangelio no con palabras sino con la vida. Me encantó su respuesta sencilla y a la vez muy profunda y comprometida.

¿Recuerdas cómo era su casita en el Conventillo de la calle Malabia?
Recuerdo solo haber visto 2 piezas, y había otra puerta que no sé si era la cocina o un baño (porque en esos lugares a veces el baño es compartido). El lugar era muy modesto pero a mí me resultaba muy acogedor, fuimos 2 veces más.

¿Tuviste la dicha de participar en algunas Eucaristías junto a él? ¿quiénes participaban de las mismas? ¿cuál era el clima espiritual en aquellas celebraciones?
El primer día que fuimos estaban ellos tres y nosotras , otra vez estaba Mauricio y otras tres personas. El lugar era pequeño así que muchos no podían participar. El primer día nos compartieron las lecturas que se iban a hacer y nos invitaron a leer 2 de ellas, y elegir con ellos los cantos para la celebración, éstas eran muy participadas, no había una homilía sino que cada uno iba expresando lo que esa Palabra producía en nosotros. No tenía tiempos preestablecidos, era un tiempo de reflexión y oración. Lo mismo en el Ofertorio, si alguien quería compartir lo que quería ofrecer junto a pan y vino para que fuera transformado por Jesús, lo hacía. Me llamó la atención que ellos ofrecían lo que debían mejorar. Para mí fueron celebraciones muy enriquecedoras por la autenticidad de lo que expresaban y por la cercanía a nivel humano que te llenaba de alegría y fortaleza al ver personas tan comprometidas en vivir como Dios nos pide que vivamos los que nos decimos cristianos… Las Hermanas que fueron conmigo nunca habían vivido celebraciones así, les gustó mucho y por eso volvimos otras veces. Después a mí me trasladaron y ya no pude volver.

¿Según tú, cuál era “la pasión” que movía a Mauricio y qué mensaje nos deja a nosotros cristianos de hoy?
A mi lo que me impactó de Mauricio es que vi en él una mezcla de sencillez con profundidad y sabiduría. No es fácil de explicar pero es sentir que la persona es sabia pero a su vez es igual a cualquiera de nosotros. Es como tener un perfume muy caro en un envase común… hasta que lo abrís y descubrís su aroma, no sabes que vale tanto, Mauricio era así, no sobresalía por algo externo, lo único que si llegaba era una mirada inolvidable, llena de ternura y comprensión. La pasión que lo movía creo que era un anhelo muy grande de ser fiel a Jesús, amando a sus hermanos más necesitados y dando todo de sí para lograr sacarlos de la miseria hacia una vida digna. El mensaje que nos deja su vida es el mismo que nos dejó Jesús, amar de verdad, no de palabra sino con hechos concretos al pobre, al que la sociedad desprecia por su raza, orientación sexual, religión, o solo porque no piensa como la mayoría. Es tener mente abierta, corazón dispuesto y voluntad firme de entregarnos hasta dar la vida!

Te agradecemos de corazón, Beatriz, pues tu compartir nos ayuda a acercarnos un poquito más al Mauricio interior! 

Para finalizar compartimos con ustedes, del p. René Voillaume, fundador de los Hermanitos del Evangelio (Foucauld):

“No encerremos nuestra vida interior en un oasis de indiferencia, bajo el pretexto de preservar nuestro recogimiento. Dejémonos inundar por todo el sufrimiento, todas las desesperanzas, todos los gritos de angustia de la humanidad”  

                               Jorge Márquez, jardinero.

Carlos de Foucauld, hermano universal – Diapositivas

Texto y dibujos publicados en la revista Catequetica de Sal Terrae en Testigos hoy. El hermano Carlos de Foucauld. Carlos de Foucauld ha sido de todo: militar, monje, ermitaño, sacerdote, misionero, colonizador, científico… Pero sobre todo se le puede considerar el. HERMANO UNIVERSAL, Porque conoció y respetó las particularidades de las culturas musulmana, judía y cristiana, las valoró y consideró que somos, sobre todo, hermanos. Haz clic para seguir.

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“Dejad que Cristo os guíe” Albert Peyriguère

Albert Peyriguère nació en Trébons (Altos Pirineos), cerca de Lourdes, en 1883, estudió en Burdeos, fue ordenado sacerdote en 1906 y nombrado profesor del seminario menor. Durante la primera guerra mundial sirvió como camillero y su conducta heroica le valió una condecoración miltar y una lesión muy grave en la mandíbula. Pasó su recuperación en Túnez como capellán de un internado de niños y párroco de Hammamet y Nabeul. Allí se familiariza con el Islam y el mundo musulmán. Más tarde lee la biografía de Charles de Foucauld escrita por René Bazin y, entusiasmado e iluminado por este libro, decide dedicar su vida al ideal del padre Foucauld. A continuación es enviado por su obispo a tratar pacientes con tifus en Taroudant, donde el médico y un hermano franciscano mueren, mientras que él enferma y convalece en un pueblo del Medio Atlas marroquí, El Kbab, provincia de Khenifra, donde finalmente se instala en una ermita de adobe, junto a un dispensario médico para atender a los bereberes, una escuela para niños y una capilla. Con los años, el padre Peyriguère se convirtió en un especialista de la lengua y la cultura bereber. Muere en 1959 en un hospital de Casablanca y está enterrado en El Kbab. Uno de sus discípulos, el padre Michel Lafon, le sucede en la ermita.
Dejad que Cristo os guíe Peyriguère, Albert Colección: Espiritualidad Encuadernación: Rústica Año de edición: 2017 Número de edición: 1ª Páginas: 192

Carlos de Foucauld, sacerdote – 9 de junio aniversario de su ordenación

El pasado 9 de junio de 2001, la diócesis de Viviers celebró el centésimo aniversario de la ordenación sacerdotal de Carlos de Foucauld, en la capilla del Seminario Mayor.

En aquella ocasión, nos propusimos seguir, paso a paso, la última etapa de su preparación como sacerdote en Nuestra Señora de las Nieves durante los días, 8, 9 y 10 de junio de 1901, tiempo que vivió entre Nuestra Señora de las Nieves y Viviers en un ir y venir de alta densidad espiritual.

Para la evocación, nos ceñimos a algunos textos y testimonios, poco conocidos, que nos pueden ayudar a vislumbrar cuales eran los sentimientos y las perspectivas de Carlos de Foucauld en el día que fue ordenado sacerdote.

El 29 de mayo, a quince días de su ordenación, su padre espiritual, el abad Huvelin,  le  había escrito:  “pensad en esto, hijo mío, para ofrecerte, para darte como un regalo completo, absoluto. Deja al Espíritu Santo escribir en vuestro corazón los pensamientos, los sentimientos de Aquél que quiere vivir en ti, hablar y enseñar a través de ti, darse a través de ti (…) Dispón para la misión los dones que has recibido”.

Estas eran las disposiciones, sin duda, con las que Carlos de Foucauld vivió esta última etapa de su preparación como sacerdote: ofrecerse todo entero a la acogida del Espíritu, para la misión.

EL RETIRO DE PREPARACIÓN

El 29 de septiembre de 1900 ingresó en Nuestra Señora de las Nieves. El 9 de mayo de 1901, comienza un retiro de 30 días con el fin de preparar la ordenación fechada para el 9 de junio siguiente. Durante estos treinta días medita ayudándose de una larga lectura continua. Los Hechos de los Apóstoles, las Epístolas, el Apocalipsis, el Cantar de los Cantares y los Evangelios. Poco a poco, en su meditación, copió en latín en su cuaderno de retiro, los pasajes que más le llamaban la atención. En ese cuaderno se recogen no menos de 121 pasajes de los Hechos de los Apóstoles, de las Epístolas y del Apocalipsis, 48 versos del Cantar de los Cantares y 48 versos de los Evangelios. Un verdadero retiro bíblico…

Durante los días de retiro, hace “una elección” que manifiesta su deseo de darse a la vez a Dios y a los hombres. Expresada por dos citas del Evangelio que ponen el acento en las dos partes de su texto.

1. In manus tuas comiendo spiritum meam. En tus manos encomiendo mi espíritu

2. Ignem mittere in terram. Salvare quod perierat. Vine a traer fuego sobre la tierra. A salvar lo que estaba perdido

Y concluye estas notas del retiro para “tomar conciencia de la elección  anterior”. Comentarios que son la precisión de un plan de trabajo nacido de la reflexión madura y reflejo de su sentir. Es un texto que revela el alma profunda del Padre Foucauld. Se pregunta para saber cuando debe poner en práctica su proyecto de de ir a “hacer  la obra de  Jesús”,  un  proyecto  donde  quiere corresponder a Dios cumpliendo su voluntad.

¿Cuándo? He aquí la respuesta que da a esta pregunta: “María se levantó  y se  fue  a toda prisa”. Cuando uno está lleno de Jesús, está lleno de Caridad (…) así que, tan pronto como esté razonablemente preparado, y que el Espíritu Santo me haya sido concedido, me dirá: “vete”.

1º. Desde Jesús, la caridad, el corazón de Jesús quiere que yo parta con  prontitud,  “cum festinatione”  (con  celeridad,  con prontitud)

a. Tan pronto como esté listo,

b. Tan pronto como el Espíritu Santo me empuje,

c. Tan pronto como mi director me envíe.

Se desprende de mi reflexión que mi deseo es prepararme “cum  festinatione”,  de  forma que estas  tres condiciones que dependen  de mí sean completadas lo más pronto posible.

2º. ¿En qué consiste la preparación? Creer en el amor, la ciencia, la madurez.

Para adquirir:

a. Más amor: cumplimiento de los mandamientos; buscar en todo la perfección, perfección de los actos cotidianos, sobre todo a través de oración, humildad, amor al prójimo;

b. Más ciencia. Consagrar al estudio todo el tiempo que no reste para el ejercicio de los mandamientos, la caridad, u otros deberes imperiosos;

c. Más madurez. La madurez será dada directamente por Dios, o vendrá naturalmente a través de la ciencia y sobre todo del amor.

3º. ¿Además se prepara para su nueva misión? ¿Qué hace? Por lo pronto, hay tres cosas que puede hacer:

a. Informarse de lugares limítrofes de Marruecos dónde hay sacerdotes;

b. Aprender el árabe (sobre todo en los Santos Evangelios);

c. Instruir a Monseñor en mis propósitos, instándolo a pensar antes en Jesús y a hacer lo que él crea más agradable al Corazón de Jesús. Yo no pido nada: le expongo mis pensamientos deseando solo una cosa, que él haga en este tema y en todo, lo que más le place al Sagrado Corazón de Jesús, y le pido muy especialmente a Dios por él en cada misa que celebro, desde la primera a la última, si juzga conveniente interceder ante Jesús para que me ayude a la ejecución de este plan, él conoce mejor que yo los medios de hacerlo: autorización para llevar el hábito de Pequeño Hermano del Sagrado Corazón de Jesús, seguir sus constituciones con sus compañeros en su diócesis, servatis servandis (respetando lo que se debe respetar); pidiendo a Roma las facultades necesarias para mi establecimiento en Marruecos y las regiones limítrofes de África del Norte.

Fuera de estas tres cosas, no hay otra preparación externa, ni otro enfoque del asunto por el momento: no hay que buscar tanto el éxito a través de combinaciones y medios humanos cuanto el soplo del Espíritu Santo al que se ha de seguir dentro de la simplicidad del corazón, y con el celo y la fidelidad del amor: “en  cada momento el Espíritu Santo os mostrará lo que debéis decir”.

4º. ¿No sería mejor ir en primer lugar a Tierra Santa? No. Una sola alma vale más que la Tierra Santa entera y que todas las criaturas reunidas sin razón. No debe ser prioritario los lugares ni siquiera allí donde la tierra es santa sino las almas más necesitadas. En Tierra Santa hay gran abundancia de sacerdotes y de religiosos, y pocas almas se va a ganar: en Marruecos y las regiones limítrofes, hay una escasez extrema de sacerdotes y de religiosos, y un gran número de almas para salvar (…) allí, tierra; aquí, almas. Allí, abundancia de sacerdotes; aquí, penuria.

¿Toda esta elección no es un efecto y una tentación del amor propio y del orgullo? No. Porque su efecto, en esta vida, no será la consolación ni el honor, sino más bien la cruz y la humillación: “o tu serás despreciado, o tu serás glorificado: de las dos formas tu ganas.”

¿Cuál es la prueba de que estas dos elecciones (el diaconado y el sacerdocio) expresan la voluntad de Dios?

Estas  dos  palabras  de  Jesús:  “Sígueme”.  “Cuando  tu  des un almuerzo o una cena, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a vecinos ricos (…)  cuando  ofrezcas  un  festín,  al contrario, invita a los pobres, mancos, cojos, ciegos1“.

Carlos de Foucauld cita como segunda palabra de Jesús el texto de Lucas 14, 12-13. Tomará y comentará muchas veces este pasaje, poniendo en su lugar la eucaristía y los pobres.

SÁBADO 8 DE JUNIO, VÍSPERA DE LA ORDENACIÓN

Carlos de Foucauld y el padre Agustín Martín que van a ser ordenados sacerdotes al día siguiente en Viviers, acompañados del Padre Abad de Nuestra Señora de las Nieves, toman el tren en la Bastida para encontrarse en Nimes y de allí, siempre en tren, ascender hasta Viviers.

LA TARDE DE ESE MISMO SÁBADO EN VIVIERS

En Viviers Carlos de Foucauld se aloja en el Seminario Mayor. En  una entrevista publicada en  el semanario  diocesano “Terre Vivaroise”, el 28 de noviembre de 1966, Mons. Jauffrès que fue en 1917 el primer biógrafo de Carlos de Foucauld, ha contado sus recuerdos sobre lo que éste había comentado en la víspera de su ordenación: “entré en el Seminario Mayor de Viviers a principios de octubre de 1901, no asistí personalmente a la ordenación del Padre, que había ocurrido cuatro meses antes, en junio de ese mismo año, pero encontré en el Seminario a compañeros que estuvieron presentes en esta ceremonia y habían visto al futuro ermitaño en aquel momento tan importante.

Recuerdo muy bien que uno de ellos, el abad Agustín Riou, que moriría como arcipreste de Vernoux, habiendo vivido en los campos de concentración, nos contó el recuerdo imborrable que había conservado de la noche que precede a la ceremonia. Fue interrogado el padre acerca de su vida en África, lo que había hecho siendo soldado y explorador, y como él, como perdido en un sueño, estaba ensimismado en otros pensamientos. Repetía estas palabras: “Y pensar que mañana lo tendré aquí, entre mis manos”.

Según la tradición que se ha conservado, Carlos de Foucauld había pasado en adoración, en la tribuna de la capilla del Seminario, la noche que precedió a su ordenación.

DOMINGO 9 DE JUNIO. LA CEREMONIA DE ORDENACIÓN

A la mañana siguiente, domingo de la solemnidad del Santísimo Sacramento, día del Corpus Christi, él es ordenado sacerdote, en la capilla del Seminario, de manos de Mons. Montéty, un obispo misionero retirado, en presencia de Mons. Bonnet, que colaboraba regularmente en estas ceremonias aunque su estado de salud le impedía presidirlas.

La Semana Religiosa del 14 de junio publicó la lista de ordenados de este día. Curiosamente Carlos de Foucauld es mencionado en esa lista, bajo su nombre de religioso trapense. “en religión, hermano Albéric, del monasterio de Nuestra Señora de las Nieves”, después de más de cuatro años de haber pedido la exclaustración de la orden – desde febrero de 1897 -, y estando incardinado en el clero de la diócesis de Viviers desde su ordenación de sub-diaconado el 22 de diciembre anterior.

La hermana de Carlos de Foucauld, Marie de Clic, no pudo asistir a la ordenación de su hermano y sólo lo hizo María de Bondy, su prima, que había ocupado en su vida un lugar relevante, fraternal y maternal al mismo tiempo. Por su parte en el momento en que tiene lugar la ordenación en Viviers, Marie de Blinc se encuentra en Nuestra Señora de las Nieves, donde ella llegó la misma mañana, tal como había anunciado al Abad: “(…) llegaré el domingo a las 4.03 a la Bastida, pasando por Nímes, así podré asistir a la primera misa de mi hermano. Va a ser muy dulce, sobre todo en esta circunstancia; y le agradezco de antemano, mi querido padre, me reciba durante los tres días que pienso pasar en Nuestra Señora de las Nieves”.

LA CENA CON EL OBISPO

Después de la ceremonia, Mons. Bonnet, invitó a su mesa a Mons. Montény, al padre Abad de Nuestra Señora de las Nieves, al Padre Foucauld, al Padre Agustín Martin y a algunos eclesiásticos. Éstos últimos miraban maliciosamente al rudo asceta cuya reputación había llegado hasta ellos y se preguntaban cómo se comportaría en semejante ambiente. El padre Agustín, aun embargado por la emoción, diría más tarde: “el padre Foucauld estaba muy relajado, no destacaba en nada, comió de todos los platos, pero un poco de todo.”

VÍSPERAS EN LA CATEDRAL

Por la tarde, el día de Corpus Christi, se celebra en las calles de la villa la tradicional procesión del Santo Sacramento. El mal tiempo impide la procesión, como informa la Semana religiosa: “A pesar de las legítimas esperanzas y la perfecta buena voluntad de los preparativos, la inclemencia del tiempo, convertida de repente en tormenta, no permite que se haga, el domingo, la procesión del Santo Sacramento. Los lamentos estaban vivos en todos, porque la ceremonia es muy popular y de gran esplendor. El oficio pontifical de vísperas sin embargo ha sido celebrado muy solemnemente, presidido por Mons. Montéty, con la asistencia de Mons. Bonnet y el reverendo padre Abad de Nuestra Señora de las Nieves, éste último que había venido para asistir a la ordenación de la mañana siguiente. Al terminar vísperas, la procesión se celebra en el interior de la Catedral, formada por la cruz procesional, el Seminario, los miembros del clero, los venerables prelados presentes. Al acto, desde luego, no le falta edificación y grandeza y cuando, momentos antes de bendición, se entona la hermosa canción: “¡Corazón de Jesús, dulce esperanza de Francia!” y es acompañada por toda la audiencia y por los grandes órganos, se siente una experiencia de fe y de oración en el fondo de las almas presentes. Los asistentes mantienen viva la esperanza de que la procesión del Sagrado Corazón, el domingo que viene encontrará con nuestro bello cielo de mediodía, todo el esplendor que conviene a nuestras grandes manifestaciones religiosas”.

Carlos de Foucauld participó, en compañía del Abad de Nuestra Señora de las Nieves en esta celebración en honor a la Eucaristía.

VUELTA A NUESTRA SEÑORA DE LAS NIEVES

Don Martín y el Padre de Foucauld vuelven a Nuestra Señora de las Nieves la misma noche, más exactamente en la noche del domingo al lunes, en un tren que les lleva de vuelta de Viviers a la Bastida, vía Nimes, por la misma ruta que a la ida.

A su llegada al monasterio, como estaba previsto y anunciado a su hermana, Carlos de Foucauld, va derecho a la iglesia, para postrarse ante el Santísimo Sacramento.

LUNES 10 DE JUNIO. PRIMERA MISA DE CARLOS DE FOUCAULD

He aquí la historia contada por el hermano Agustín en sus memorias: “A la hora prevista, el nuevo sacerdote subió al altar sagrado; sus acólitos fueron el Padre Fréderic y el Padre Germain, aquellos a quienes llama padres adoptivos. La señora Clic estaba en la capilla de San Bernardo y a través de la puerta del coro ve al Padre oficiar. En cuanto a los religiosos y los hermanos, aquellos que sus obligaciones no les retienen en otro lugar, estaban en ese momento en la iglesia, orgullosos de asistir a la primera misa de su Padre Albéric, de ganar la indulgencia plenaria concedida y después poder recibir su bendición”.

Después de una acción de gracias de tres cuartos de hora o una hora, Carlos de Foucauld va a encontrarse con su hermana, como lo había planeado con detalle, en una nota, llena de afecto y de atención fraternal que la había escrito antes de bajar a Nimes y que ella encontraría a su llegada como mensaje de bienvenida: “Querida mía, gracias por venir. Tu llegada me toca el fondo del corazón. Yo llegaré la noche del domingo al lunes, a las doce o la una de la mañana; no te molestes en esperarme, al contrario, acuéstate temprano, como los trapenses, que se acuestan a las ocho. A mi llegada, iré directo a la iglesia, a adorar el Santo Sacramento, a quién haré mi primera visita, me retiraré en silencio y adoración hasta el día siguiente después de mi primera misa. No me podrás hablar antes de mi primera misa, pero después, nos desquitaremos, querida; la misa de comunidad se canta a las seis y media, delante la exposición del Santísimo Sacramento; seré diácono. En seguida que termine la misa mayor yo iré a la sacristía a ponerme una casulla y volveré a aparecer en el mismo altar donde será celebrada la gran misa, será mi primera misa; yo te daré la santa comunión a través de las rejillas de la pequeña capilla donde tú estarás situada. Después de la acción de gracias de mi primera misa (tres cuartos de hora o una hora después), estaré un gran rato contigo. Atiéndeme en tu habitación en ese momento. Ten cuidado de comer después de haber comulgado. Ten por seguro que tu llegada es una verdadera alegría para toda la comunidad, que se llena de ilusiones por mí, me ama mil veces más de lo que merezco, y en particular el buen Abad quien viene a Viviers, a pesar de sus ocupaciones, expresamente para acompañarme.

Bienvenida, querida mía, y gracias por tu venida. Te abrazo como te quiero: de todo mi corazón en el corazón de Jesús. Fr. Marie Albéric”.

TRES MESES MÁS TARDE (…) UNA CARTA DE MONS. BONNET, OBISPO DE VIVIERS, QUIEN TIENE EL VALOR DE ENVIARLO EN MISIÓN

Durante el retiro preparatorio a su ordenación, como hemos leído más arriba, Carlos de Foucauld se propone instruir a Mons. en sus deseos: “pidiéndole pensar antes en Jesús y hacer lo que crea más agradable al Corazón de Jesús (…) yo no pido nada: le expliqué mis pensamientos deseando una sola cosa, que haga en este tema y en todo, lo que más le agrade al Sagrado Corazón de Jesús.”

Carlos de Foucauld, en obediencia activa, fue capaz de ayudar a su obispo a discernir que su marcha a la misión era realmente lo más agradable al Corazón de Jesús. Mons. Bonnet escribió a Mons. Livinhac, superior general de los Padres Blancos, la siguiente admirable carta: fue el 5 de septiembre de 1901, tres meses después de la ordenación del 9 de junio:

“A Monseñor Livinhac, Superior general de los Padres Blancos. Abadía de Nuestra señora de las Nieves, el 5 de septiembre de 1901.

Yo recomiendo a vuestra benevolencia al humilde y santo sacerdote que quiere asistirle a usted y le suplico amablemente aceptarlo.

M. el Abad de Foucauld es un antiguo y brillante oficial que abandonó su carrera para darse por entero a Dios en el sacerdocio. Yo lo he ordenado sacerdote, su ordenación fue decisión mía y estimo que ha sido un gran bien para mi diócesis el haber tenido por algún tiempo un sacerdote de este mérito y de este carácter. Si una vocación muy antigua y urgente no lo llamara a dedicarse a la conversión de los musulmanes, estaría orgulloso de darle un cargo en mi ministerio.

M. el Abad de Foucauld apenas ha salido del monasterio de Nuestra Señora de las Nieves, donde lleva una vida más austera y más ocupada en las cosas de Dios que los mismos trapenses. Aquí ha adquirido la reputación de un santo y nuestros sacerdotes solicitan como una gran gracia la bondad de compartir con él algunos instantes.

Todo esto os dice, Monseñor, en qué profunda estima tengo a este sacerdote que ahora va a usted y deseo conceda la acogida en su diócesis con gran bondad.

Le ruego acepte, Monseñor, el homenaje de mi respetuoso y fraternal afecto en Nuestro Señor. J. M. Fréderic, Obispo de Viviers”.

De este modo Carlos de Foucauld se convirtió “en un sacerdote libre de la diócesis de Viviers”.

Extractos del Boletín Diocesano,

Église de Viviers, nº 12 del 8 de junio de 2008

Tradujo: ANA MARÍA RODRÍGUEZ ZABALA

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