Carlos de Foucauld, o “soñar con un mundo que sea eternamente ‘Jesús’

“Sus enseñanzas encajaban plenamente en un grupo de personas ‘normales’ que hacían bandera de la amistad como semilla del amor fraterno, universal”

“Nos sentimos familia para ofrecer familia también, con el respeto a las identidades de cada uno y a los procesos personales, que evidentemente no llevan siempre la misma velocidad”

“Murió solo, pero ha dado fruto abundante en muchos hombres y mujeres, religiosos y laicos”

07.06.2020

La ‘familia’ foucouldiana, desde sus diversas sensibilidades en España y en el mundo, ofrece sus correspondientes testimonios de búsqueda espiritual comunitaria, personal e inspirada en el hermano Carlos de Foucauld, a la luz de su anunciada canonización.

Asociación Familia Carlos de Foucauld en España

Hoy es un gran día de fiesta para nuestra Familia Espiritual, para la Iglesia que sirve a Dios y para los pobres en general. Hemos conocido la noticia justo el día de la celebración de Pentecostés, una de las fiestas vividas más profundamente por Carlos de Foucauld. El Espíritu lo fue guiando en su búsqueda al lugar más inhóspito y pobre, Tamanrasset. Allí forma una “Zaouïa” (Fraternidad), esta era su casa.

Siempre dispuesto a hacer la voluntad de Dios. ¿”Hay alguna cosa más dulce en el mundo que hacer la voluntad de Aquel a quien se ama”?. Soñar para mañana un mundo que sea finalmente y eternamente “Jesús”, su Modelo Único, practicando el apostolado de la bondad. La novedad de su mensaje es vivir Nazareth, vida humilde y pobre.

Las Fraternidades, que vivimos su carisma, generalmente queremos hacer en lo posible, la imitación de Nazaret en humildad, pobreza y “Dernière place” (último lugar); buscando el equilibrio entre Contemplación y Acción.

La acogida entre nuestras Fraternidades en unión como ramas de un mismo árbol. Queremos continuar el deseo de Carlos de Foucauld de ser una Fraternidad Universal. Nos comprometemos en nuestra sociedad, cada una en donde le ha tocado vivir, en compromiso con los más desfavorecidos que son nuestros hermanos.

Esta gran satisfacción y alegría que nos produce su canonización nos ayudará y nos dará fuerza para continuar viviendo nuestro Carisma en profundidad. Damos gracias a Dios por tan gran obra.

Comunitat de Jesús

La Comunitat de Jesús fue iniciada por el laico Pere Vilaplana a finales de los años 60. En septiembre de 1968, en la ermita de la Santa Creu, en la montaña de Montserrat, el monje ermitaño Estanislau Llopart recibía los compromisos de los primeros hermanos. Actualmente conformamos la Comunitat de Jesús 43 hermanos y hermanas: casados, solteros y un hermano consagrado en el celibato.Vivimos en diversas localidades de Catalunya, País Valenciano, Aragón y Baleares, cada uno en su domicilio. Uno de los inspiradores de nuestro carisma ha sido, y es, Carlos de Foucauld, así como Albert Peyriguère, seguidor también de Foucauld, en el Kbab (Marruecos) en los años 50. El conocimiento de ambos se gestó en las primeras biografías de Foucauld y en unas cartas de Peyriguère recogidas en “Dejad que Cristo os conduzca”.La visión en la etapa final de Foucauld de promover la encarnación del evangelio en el laicado, recuperando el modelo de Priscila y Aquila, también en el mundo occidental, y no solo en los países musulmanes, encajaba plenamente en un grupo de personas ‘normales’ que hacían bandera de la amistad como semilla del amor fraterno, universal.

Espiritualidad en el desierto según Carlos de Foucauld
Espiritualidad en el desierto según Carlos de Foucauld

Amigos en el Amigo, viviendo la vida de Nazaret en los entornos laborales, sociales y de Iglesia. Nuestro estilo de vida no tiene nada de particular: los mismos problemas, las mismas ilusiones, los mismos dolores, que cualquier ciudadano, pero con la inquietud de impregnarnos del proyecto del Dios-Amor, revelado en Jesús. Oración, trabajo del evangelio, formación con la ayuda de muchos, compartir la vida -en serio-, los bienes materiales según posibilidades, los espacios que posee la Comunitat de Jesús en el pueblo de Tarrés, Lleida, implicación en compromisos sociales y con la Iglesia, sin ninguna actividad apostólica predominante.La vinculación a la comunidad nos empuja a seguir creciendo, a no acomodarnos a los reclamos del mundo, tan tentador siempre. A sentirnos familia para ofrecer familia también, con el respeto a las identidades de cada uno y a los procesos personales, que evidentemente no llevan siempre la misma velocidad. Recibimos la noticia de la próxima canonización de Carlos de Foucauld desde la alegría de formar parte de su Familia Espiritual, desde los años 80. Esta familia, para nosotros, ha sido un soporte y una riqueza inmensa. Acogemos la canonización bajo el anhelo de que sirva para inspirar a otros en una vida encarnada en la sencillez, arraigada en la profundidad del silencio, que es Palabra, en la autenticidad del Amor, que es Proyecto, desde el anonimato que convive con todos, pero enfoca directamente a los más desfavorecidos, a los últimos de los últimos, como repetía Foucauld. Murió solo, pero ha dado fruto abundante en muchos hombres y mujeres, religiosos y laicos, y seguirá siendo espejo para reflejar la esencialidad de su enamorado, Jesús, la esencialidad del pan partido y encarnado entre los más humildes y en todo ser humano.

Espiritualidad
Espiritualidad

Comunidad ecuménica Horeb

El hermano Germán, regional de la CEHCF en Brasil, nos envía un whatsaap que dice así: «Estamos muy alegres por este acontecimiento anunciador de vida, vida plena para el mundo». La canonización del hermano Carlos de Foucauld es un acontecimiento de vida para la Iglesia y el mundo porque va en la línea del papa Francisco, que en palabras del obispo Pere Casaldàliga, quiere «una Iglesia vestida de Evangelio y calzada con sanda-lias». Foucauld puede ayudar a la Iglesia de hoy a «volver a Nazaret»: Una Iglesia pobre, sencilla, fraterna, acogedora, a imitación de la santa Familia de Nazaret.

La CEHCF es una unión espiritual de personas que constituyen un “monasterio invisible en la comunión de los santos”. Esta comunidad la integran personas que bajo Los consejos evangélicos o Directorio de Carlos de Foucauld, hacen el compromiso ecuménico de pedir todos los días por la unión de los cristianos y que las Iglesias, Religiones y las Naciones se dejen conducir por el Espíritu de Jesús, el Cristo.

La CEHCF fue fundada, como lugar físico de acogida y oración en 1978, por José Luis Vázquez Borau, en el Poblado de Sn Francisco de Huercal-Overa (Almería), con la bendi-ción del obispo de entonces Don Manuel Casares Hervás, y funcionó hasta 1982, que tu-vieron los hermanos y hermanas que dispersarse por diversas circunstancias. Pero en Pentecostés de 2006 la CEHCF recibió un nuevo impulso constituyéndose Fraternidades Horeb por todo el mundo.

Capilla de comunidad seguidora de Carlos de Foucauld
Capilla de comunidad seguidora de Carlos de Foucauld

Fue reconocida ad experimentum como Asociación privada de fieles el 19 de junio de 2014, por el cardenal de Barcelona Mons. Luis Martinez Sistach y el 20 de junio de 2018 el Cardenal Juan José Omeya Omella, arzobispo de Barcelona, firmó el decreto de constitución definitiva de la misma como Asociación privada de fieles. El año 2020 la CEHCF ha sido acogida en la Asociación Familia Foucauld España. En la actualidad hay presencia de la CEHCF en quince países del mundo.

Fraternidad Carlos de Foucauld

Al llegarme la noticia de la Canonización del hermano Carlos de Foucauld, tuve una sensación muy dispar, de alegría, cómo no, pero al mismo tiempo de desconcierto, ¿y ahora qué?. Veníamos hablando en la Asociación de la Familia del Hermano Carlos, de esta posibilidad, especialmente desde la beatificación y siguiendo aunque de lejos los trabajos de la Comisión encargada de ese proceso. Después de la impresión inicial… Me surgía la pregunta: Carlos de Foucauld, ¿qué diría ahora?

“Si el grano de trigo no muere….”. La primera constatación es, ¿cómo un hombre que deseó ardientemente vivir su experiencia con otros hermanos, que se pasó elaborando estatutos de una Asociación que nunca fue reconocida, a su muerte ha podido generar tantos grupos y formas de vivir el seguimiento de Jesús, en el camino que éste hombre inquieto y siempre en búsqueda inició solo en el desierto?

Carlos de Foucauld, a los altares
Carlos de Foucauld, a los altares

La Fraternidad Carlos de Foucauld, Asociación de Fieles Laicas, es una de ellas, a la que pertenezco: “Está constituida por mujeres que optan por vivir el Absoluto de Dios, en el celibato, según el carisma se Carlos de Foucauld” Es en la vida cotidiana donde los miembros de la Fraternidad, viven su entrega a Dios en libre opción de trabajo, compromisos y formas de vida “. La segunda, ¿podremos sustraernos al “montaje “que toda Canonización lleva….? Seremos capaces, de vivir éste acontecimiento, como un reto para actualizar el mensaje, vivir en profundidad las intuiciones que nos enamoraron de su mensaje, en definitiva: “Volver al Evangelio, ser hermanos universales, en nuestro Nazaret de cada día. Si es así, ¡bienvenida canonización!

Fermina

Fraternidad sacerdotal Iesus Caritas

Hace unos días recibíamos la buena noticia de la próxima canonización del Hermano Carlos de Foucauld. La noticia ha llegado, curiosamente, en esta etapa de confinamiento por el coronavirus. Y, quizá, por ese motivo ha supuesto una sorpresa. Evidentemente, una sorpresa agradable. En tan pocos días no ha sido posible contactar con todos los sacerdotes de la fraternidad sacerdotal pero, el sentir general, con los que he podido compartir, es de alegría y agradecimiento.

Espiritualidad tras Carlos de Foucauld
Espiritualidad tras Carlos de Foucauld

Ese día fueron continuos los mensajes de alegría por parte de los hermanos sacerdotes, así como la comunicación de los distintos ecos que la noticia estaba provocando en la prensa. También hay que subrayar las palabras de felicitación por parte de muchos de nuestros feligreses, sabedores de que nuestra espiritualidad sacerdotal se nutre de la vida y el estilo del hermano Carlos. En este sentido, estoy convencido de que muchos de nosotros habremos recibido mensajes y llamadas de nuestras distintas comunidades parroquiales para felicitarnos. Yo puedo compartir algo de mi experiencia, en ese sentido. Alguna feligresa de mi parroquia, del centro de Valencia, nada más conocer la noticia, la puso en el grupo de whatsapp que tiene la parroquia. Inmediatamente, la comunidad empezó a manifestar su alegría por esta gran noticia, dándome la enhorabuena.

Uno intenta no “condicionar” demasiado a la gente, en sus devociones y en sus santos. Pero, es evidente que, al final, si uno vive la espiritualidad del hermano Carlos, de una forma o de otra, eso lo transmite, lo contagia. En esa reacción inmediata de los feligreses de mi parroquia entendí que, en el poco tiempo que camino con ellos, han captado cuáles son mis fuentes de espiritualidad. No se han quedado, solamente, con la felicitación. Alguien ha propuesto, con la aceptación y el aplauso de todos, que un servidor ofrezca unas charlas o un curso sobre la vida y la espiritualidad del hermano Carlos, porque lo conocen poco. Evidentemente, no puedo decir que no. Tienen derecho a conocer quién es Carlos de Foucauld y por qué la Iglesia lo considera santo.

Hermana de comunidad inspirada en Carlos de Foucauld
Hermana de comunidad inspirada en Carlos de Foucauld

Yo diría, al respecto de la anécdota de mi parroquia, que la próxima canonización del hermano Carlos debe despertar, no sólo la alegría inmensa de que la Iglesia reconozca en su vida un camino de santidad sino, también, la responsabilidad, como sacerdotes diocesanos, de dar a conocer a nuestra gente, a nuestras comunidades, a las personas que servimos y acompañamos, al hermano Carlos y su espiritualidad. Entre otras cosas, porque estamos convencidos de que su espiritualidad de Nazaret no es algo del pasado, sino que sigue teniendo mucha actualidad.

Nazaret proporciona un estilo de presencia y de evangelización que tiene mucho que ver con esa llamada constante y permanente del Papa Francisco a ser cristianos y comunidades “en salida”. Cuanto más profundizamos en la espiritualidad de Carlos de Foucauld más nos damos cuenta de su actualidad. Y, quizá, éste puede ser un buen momento para darla a conocer. Nosotros, como sacerdotes diocesanos; otros miembros de la familia del hermano Carlos, desde su carisma. No cabe duda de que, durante mucho tiempo, hemos sido parcos o tímidos a la hora de hablar del hermano Carlos. Al menos, a mí me lo ha parecido. Pero, si estamos convencidos de que su espiritualidad tiene algo o mucho que aportar a la Iglesia y al mundo de hoy, no podemos privar al Pueblo de Dios, de la vida y el testimonio de un santo que supo encarnar el evangelio, a Jesús mismo, en un contexto difícil, adverso. Su estilo tiene mucho que aportar a la Iglesia de hoy. Como sacerdotes diocesanos, miembros de la Fraternidad Sacerdotal Iesus Caritas, no podemos sino alegrarnos de la noticia, dar gracias a Dios, y traducir nuestra alegría y agradecimiento, no sólo en un estilo de vida, sino en un modo de hacer llegar a nuestra gente la vida y el testimonio del hermano Carlos. Ojalá acertemos. Un fuerte abrazo y felicidades a toda la Familia de Carlos de Foucauld.

Aquilino Martínez

“La responsabilidad, como sacerdotes diocesanos, de dar a conocer a nuestra gente, a nuestras comunidades, a las personas que servimos y acompañamos, al hermano Carlos”

Fraternidad Secular Carlos de Foucauld de Valencia

“Tan pronto como creí que había un Dios, comprendí que no podía hacer otra cosa que vivir para Él”. Ese es el absoluto que descubre el hermano Carlos. Y que sitúa a todo lo demás y a cada persona, como criatura. Y nos ayuda a no asumir protagonismos que no nos corresponden. De ahí el abandono, la adoración, la acción de gracias, el último lugar. Su profetismo nace de ese descubrimiento del Amor de Dios que le lleva al apostolado de la amistad, a Nazaret.

Fue testigo del amor de Dios y su muerte tal vez se debió al miedo y la confusión de un joven… No la entregó en defensa de su fe. Muchos de sus escritos no resisten el paso del tiempo. Como tampoco la forma en que la Iglesia dictamina quién es santo. Los milagros pueden parecer un “poner a prueba” a Dios. Tal vez sea momento de revisarlo. Pero agradecemos sus intuiciones y testimonio, que nos ha abierto caminos de conversión y de vida fraterna.

Como parte de la Fraternidad Secular Carlos de Foucauld de Valencia quiero destacar su figura como una persona que supo ser profeta sin pretenderlo, legándonos una espiritualidad basada en el abandono propio y aceptación de un Dios que es visible y cercano en todas las criaturas que habitan nuestro mundo. Y no pretendo representar a la totalidad sino mostrar el testimonio agradecido de esa riqueza en la diversidad que representa la Fraternidad.

“Muchos de sus escritos no resisten el paso del tiempo. Como tampoco la forma en que la Iglesia dictamina quién es santo”

Desde lo cotidiano nos sentimos llamadas a recrear la Iglesia con sus grandes y pequeñas contradicciones. Porque nos sabemos acompañadas por esa multitud de testimonios de vida, comunión de santas que ejerciendo su libertad, han hecho crecer el Reino encarnando el Evangelio. Agradecemos al Hermano Carlos y a todas las personas que acogieron la Fraternidad Universal. Es vía para saberse hermana e hija, para compartir con quien sabemos que nos ama y afrontar así nuestras miserias y limitaciones, como personas y como sociedad. Nos despierta a la presencia en lo cotidiano, en la bondad pequeña, en las relaciones, en la acción política y sindical. Nos lleva a la creatividad para encarnar la Palabra, al encuentro en la amistad y la fraternidad como espacio de lucha personal por la coherencia. A la Eucaristía, acción de gracias y alimento, en la que compartimos la vida y nos abrimos al Espíritu. A vivir en los márgenes, situarnos en la periferia, acompañadas por el respeto, la libertad y el cariño. Nos alegramos que las intuiciones del Hermano Carlos sean compartidas y valoradas aunque su canonización no añade nada a nuestra experiencia de fe. Nos gustaría alimentar gestos plenos de significado y esperanza para esta sociedad del siglo XXI, que dieran testimonio de esa lectura del Evangelio encarnada en la vida, que es la fe cristiana. Queremos manifestar que nos sentimos agradecidas porque su vida y la obra que nos legó nos sirven como guía en nuestro camino como personas a las que un día sedujo el evangelio de Jesús de Nazaret.

Isabel Zacarés Escrivà

Espiritualidad, tras la estela de C. de Foucauld
Espiritualidad, tras la estela de C. de Foucauld

Hermanitas de Jesús

Me han pedido un pequeño escrito en nombre de las Hermanitas de Jesús, pero no es esta mi intención, porque creo que hay tantas maneras de reaccionar a la noticia de la canonización del Hermano Carlos como Hermanitas existen en el mundo… Voy a hablar por mí. Estoy en la Fraternidad hace muchos años, desde el pos-Concilio, y lo que me atrajo fue la figura de Carlos de Foucauld, tal como la descubrí en algunos libros y en el testimonio de unas hermanitas que conocí por casualidad. Estaba enamorada de la persona de Jesús y deseaba seguirle en la vida religiosa, pero no sabía dónde… Al conocer al Hermano Carlos intuí que había en él una trayectoria de verdad evangélica, de las bienaventuranzas, donde la contemplación de la Encarnación me llevaba de la mano a compartir mi suerte con la de los más pobres y marginados. Y esto me pareció concretizar de manera bien clara las orientaciones que acabábamos de recibir del Concilio Vaticano II.

Por esto me decidí por la Fraternidad. Mi vida ha sido de altos y bajos, con mucha fragilidad y bastantes huidas, pero con la presencia (muchas veces apenas presentida) de este Jesús descubierto en la juventud, y que ha continuado acompañándome por los caminos del mundo.

Hoy Carlos de Foucauld es reconocido “santo” oficialmente por la Iglesia. ¡No es que no lo fuera ya! A mí casi me gusta más como “santo de la puerta de al lado” que como “santo en los altares”… Las canonizaciones en general me dejan un poco fría. Pero me sorprendo a mí misma alegrándome de verdad con esta celebración, por lo que el “nuevo santo” representa:

Vida comunitaria inspirada en las enseñanzas de C. de Foucauld
Vida comunitaria inspirada en las enseñanzas de C. de Foucauld

Creo que es muy importante para toda la Iglesia actual, tan amenazada de retrocesos y de cierre sobre sí misma, que se reconozca en Carlos de Foucauld uno de los paradigmas de una nueva forma de situarnos como discípulos y discípulas de Jesús en este cambio de época: maravillado por la cercanía de Dios, por lo concreto de la Encarnación (Nazaret), precursor de una nueva forma de evangelización por la presencia y la amistad, tejedor de relaciones impregnadas de un profundo respeto por cada ser humano, de cualquier pueblo, cultura, religión… En resumen: un hombre clave.

Josefa Falgueras

Hermanos del Evangelio

Como congregaciones religiosas bebemos de la intuiciones de Carlos de Foucauld que se inspiran en la vida de Jesús en Nazaret. En ese pueblo perdido de Galilea Jesús creció y pasó la mayor parte de su vida y estamos seguros que esto marcó profundamente su manera de actuar y anunciar la buena noticia del Reino de Dios. Nuestra vocación está marcada por la amistad y el compartir la vida de la gente sencilla, en el trabajo, en el barrio, en sus luchas y alegrías, en sus penas y debilidades… Esa vivencia atraviesa y marca nuestra oración. A través de ese estilo de “Nazaret”, desde lo cotidiano, desde lo sencillo y pequeño, muchas veces aparentemente inútil y poco relevante, esperamos que pueda traslucirse ese gran amor que Dios nos tiene a toda la humanidad.

Sinceramente, la mayoría de los hermanos de Jesús y del Evangelio apenas hemos apoyado la causa de la canonización del hermanos Carlos. El revuelo y el boato que suelen acompañar estos acontecimientos no están en nuestra genética. Más bien tenemos una tendencia innata a huir de ello.

La noticia de la próxima canonización nos llena de alegría, porque estamos convencidos que las intuiciones del hermano Carlos, su modo de relacionarse con su “bien amado hermano y Señor Jesús”, su manera de vivir el “apostolado de la bondad”, son una verdadera riqueza para nuestro tiempo. En una época de cierta globalización por un lado y un peligro de repliegue sobre sí mismo por otro, Carlos, el hermano universal, nos invita a ser hermano de todos y todas, sin distinción… En tiempos saturados de ruidos y palabras, de ídolos y estrellas, Carlos nos invita a redescubrir la importancia de lo pequeño, la sencillez, lo silencioso… En las tensiones que surgen a veces entre las religiones el camino de Carlos -que recuperó la fe de su infancia gracias a la impresión que le causó la fe en el mundo musulmán- nos abre al respeto mutuo en el diálogo interreligioso…

“Sinceramente, la mayoría de los hermanos de Jesús y del Evangelio apenas hemos apoyado la causa de la canonización del hermanos Carlos”

¿Es el momento del anuncio de su canonización una casualidad? Durante esos meses de pandemia, muchos creyentes nos hemos quedado sin poder asistir físicamente a la eucaristía. Carlos, en su empeño de ir hacia los más pobres y alejados, se puso en tal situación que durante meses estuvo privado de poder celebrar la misa… ¡Curiosa coincidencia!

La frase del Evangelio que más sacudió mi vida es ésta: ‘Lo que hacen al más pequeño de los míos, a mí me lo hacen’ (Mateo 25,40). Y cuando se piensa que es la misma persona la que dijo: ‘Este es mi cuerpo, ésta es mi sangre’, con qué fuerza se siente uno impulsado a amar a Jesús en estos pequeños (Carlos de Foucauld)

JuanFamilia Carlos de Foucauld

Venerable: Hermanita Madeleine de Jesús

Juan Pablo I (Albino Luciani)
Juan Pablo I (Albino Luciani)

El Papa autoriza los decretos de nuevos beatos, entre ellos Juan Pablo I

El Santo Padre ha autorizado a la Congregación para las Causas de los Santos, promulgar el decreto sobre la curación milagrosa atribuida a la intercesión de Juan Pablo I, junto a la de la colombiana María Berenice Duque Hencker, dos mártires y otros Siervos de Dios.

Ciudad del Vaticano

El Papa Francisco ha recibido esta mañana en audiencia al Cardenal Marcello Semeraro, Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, y ha autorizado a la Congregación a promulgar los Decretos relativos al milagro atribuido a la intercesión del Venerable Siervo de Dios Juan Pablo I (Albino Luciani), Sumo Pontífice; nacido el 17 de octubre de 1912 en Forno di Canale, (hoy Canale d’Agordo, Italia) y fallecido el 28 de septiembre de 1978 en el Palacio Apostólico (Estado de la Ciudad del Vaticano). Asimismo, ha autorizado el decreto del milagro atribuido a la intercesión de la Venerable Sierva de Dios María Berenice Duque Hencker (nacida Ana Julia), Fundadora de la Congregación de las Hermanitas de la Anunciación; nacida el 14 de agosto de 1898 en Salamina (Colombia) y fallecida el 25 de julio de 1993 en Medellín (Colombia).

Dos nuevos mártires

En el mismo decreto, el Papa ha autorizado reconocer el martirio de los Siervos de Dios Pedro Ortiz de Zárate, sacerdote diocesano, y Juan Antonio Solinas, sacerdote profeso de la Compañía de Jesús, asesinados por odio a la fe el 27 de octubre de 1683 en el Valle del Zenta (Argentina).

Virtudes heroicas de los Siervos de Dios

Además, el Santo Padre ha reconocido las virtudes heroicas del Siervo de Dios Diego Hernández González, sacerdote diocesano; nacido el 3 de enero de 1915 en Javalí Nuevo (España) y fallecido el 26 de enero de 1976 en Alicante (España); del Siervo de Dios Giuseppe Spoletini (en el siglo: Rocco Giocondo Pasquale), sacerdote profeso de la Orden de los Frailes  Menores; nacido el 16 de agosto de 1870 en Civitella (hoy Bellegra, Italia) y fallecido el 25 de marzo de 1951 en Roma (Italia); de la Sierva de Dios Magdeleine de Jésus (en el siglo: Élisabeth Marie Magdeleine Hutin), Fundadora de la Fraternidad de las Hermanitas de Jesús; nacida el 26 de abril de 1898 en París (Francia) y fallecida el 6 de noviembre de 1989 en Roma (Italia); de la Sierva de Dios Elisabetta Martinez, Fundadora de la Congregación de las Hijas de Santa María de Leuca; nacida el 25 de marzo de 1905 en Galatina (Italia) y fallecida el 8 de febrero de 1991 en Roma (Italia).

Carlos de Foucauld, Beato (1858-1916)

Carlos de Foucauld (Estrasburgo, 15 de septiembre de 1858-Tamanrasset, 1 de diciembre de 1916), en francés Charles de Foucauld,​ fue en su madurez un místico contemplativo,​ referente contemporáneo de la llamada «espiritualidad del desierto».​​​ Su personalidad polifacética se manifestó en su carácter de militar en Argelia y de explorador y geógrafo en Marruecos, y más tarde en su búsqueda espiritual, en su itinerario trapense por Francia y el Imperio otomano y en su sacerdocio en el Sahara argelino, donde transcurrieron los últimos quince años de su vida. Descendiente de una familia aristocrática que portaba el título de «vizconde de Foucauld», Carlos quedó huérfano de padre y madre a los seis años y debió migrar con su abuelo al desatarse la guerra franco-prusiana. En 1876 ingresó en la Academia de Oficiales de Saint-Cyr donde llevó una vida militar disipada. Enviado como oficial en 1880 a Sétif, Argelia, fue despedido al año siguiente por «indisciplina, acompañada de notoria mala conducta», aunque más tarde fue reincorporado para participar en la guerra contra el jeque Bouamama. En 1882 se embarcó en la exploración de Marruecos haciéndose pasar por judío. La calidad de su trabajo de reconocimiento y registro de los territorios marroquíes le valió la medalla de oro de la Sociedad de Geografía de París y la adquisición de gran fama tras la publicación de su libro Reconnaissance au Maroc (1883-1884). En 1886 se volvió una persona espiritualmente muy inquieta que reiteraba la oración: «Dios mío, si existes, haz que yo te conozca», mientras entraba y salía de la iglesia repetidamente. Su encuentro y confesión con el sacerdote Henri Huvelin el 30 de octubre de 1886 produjo un cambio decisivo en su vida. Para cuando la publicación de su libro Reconnaissance au Maroc (1883-1884) lo catapultaba a la fama como «descubridor de mundos», a Foucauld ya no le interesaba nada de eso. En noviembre de 1888 peregrinó a Tierra Santa tras las huellas de Jesús de Nazaret, lo que causó un fuerte impacto en él. Entró en la Trapa de Nuestra Señora de las Nieves en 1890 y pasó varios años en la Trapa de Cheikhlé en el Imperio otomano, donde puso por escrito muchas de las meditaciones que serían el corazón de su espiritualidad, incluyendo la reflexión que daría origen a la célebre Oración de abandono. Entre 1897 y 1900 vivió en Tierra Santa, donde su búsqueda de un ideal de pobreza, de sacrificio y de penitencia radical lo condujo cada vez más a llevar una vida eremítica. Ordenado sacerdote en Viviers el 9 de junio de 1901, decidió radicarse en Béni Abbès, en el Sahara argelino, donde combatió lo que él denominó la «monstruosidad de la esclavitud». Quiso establecer una nueva congregación, pero nadie se le unió. Vivió con los bereberes y desarrolló un estilo de ministerio basado en el ejemplo y no en el discurso. Para conocer mejor a los tuaregs, estudió su cultura durante más de doce años y publicó bajo un seudónimo el primer diccionario tuareg-francés. La obra científica de Foucauld como lexicógrafo es referencial para el conocimiento de la cultura tuareg. El 1 de diciembre de 1916, Carlos de Foucauld fue asesinado por una banda de forajidos en la puerta de su ermita en el Sahara argelino. Pronto se estableció una verdadera devoción en torno a su figura: nuevas congregaciones religiosas, familias espirituales y una renovación del eremitismo y de la «espiritualidad del desierto» en pleno siglo XX se inspiraron en sus escritos y en su vida. El 13 de noviembre de 2005 fue proclamado beato durante el papado de Benedicto XVI. Las contribuciones de Foucauld alcanzan campos tan variados como la geografía y la geología,​ la geopolítica,​ la lexicografía,​ y el diálogo interreligioso,​ en tanto que su conversión,​ su búsqueda espiritual y su mística del desierto​ fueron su mayor legado al cristianismo contemporáneo.Información extraída de Wikipedia

Carlos de Foucauld, Beato (1858-1916)

Año de nacimiento: 1858

AFRICA/ALGERIA – Charles de Foucauld: ejemplo para nuestro mundo, testimonio de misericordia

Argel (Agencia Fides) – “Charles de Foucauld sigue siendo una figura ejemplar para nuestro mundo y un testigo del Evangelio. Su vida estuvo marcada por la oración, la adoración, el sentido profundo de la Eucaristía, pero también por la presencia de Jesús en los más pobres. Superó las barreras de la afiliación religiosa, se hizo hombre para todo el mundo”. Son las palabras que escriben los Obispos de Argelia en una carta que recuerda el centenario de la muerte de Charles de Foucauld (1858-1916), que se celebrará el 1 de diciembre de 2016, y motivo por el cual se le dedicará un año entero, conjuntamente con el Jubileo de la Misericordia.
Las celebraciones iniciaron el 4 de diciembre de 2015, en El Meniaa, donde descansa su cuerpo desde 1929, y culminarán el 1 de diciembre de 2016. Durante este tiempo, “todos estamos invitados, en cada diócesis, a celebrar su memoria y a aprender más acerca de su vida y de su testimonio”. Una exposición permanente se mantendrá abierta durante todo el año en la iglesia de El Meniaa cerca del cementerio donde está enterrado, y otra exposición itinerante pasará por diferentes localidades.
En la carta, los obispos recorren la vida de Charles de Foucauld, los frutos de su trabajo, hasta llegar a su beatificación, en 2005, así como mencionan “su deseo de ser el “hermano universal”, siguiendo el ejemplo de Jesús, abierto a la acogida de todos, de cualquier sector social, religión o etnia”.
Los obispos terminan con esta pregunta: “¿Lo seguiremos en su arduo camino de imitación de Jesús, como uno de los testimonios por excelencia de la misericordia de Dios más allá de todas las fronteras?”.
Charles de Foucauld (Hermano Carlos de Jesús) nace en Francia, en Estrasburgo, el 15 de septiembre 1858. Huérfano a los 6 años, creció con su hermana Maria, bajo los cuidados de su abuelo, orientándose hacia la carrera militar. Durante la adolescencia, perdió la fe. Durante una peligrosa exploración a Marruecos, el testimonio de fe de los Musulmanes despierta en él la pregunta sobre la existencia de Dios. Al regresar a Francia, comienza una búsqueda encontrando la fe a los 28 años. En una peregrinación a Tierra Santa descubre su vocación: seguir e imitar a Jesús en su vida de Nazaret.  
Vive durante 7 años en la Trapa, primero en N.S. de las Nieves, después Akbes, en Syria. Y después de esto vive solo en la oración y adoración, con gran pobreza, cerca de las Clarisas de Nazareth. Ordenado sacerdote a los 43 años (1901) parte al desierto del Sahara,en Argelia, viviendo una vida de oración con el incesante deseo de ser, para cada persona “el hermano universal”, imagen viva del Amor de Jesús. En el atardecer del 1 de Diciembre de 1916, fue asesinado por una banda de bandidos. (SL) (Agencia Fides 12/03/2016)

http://www.chire.frARGELIA

«Carlos de Foucauld fue un aventurero de Dios» – Htas de Jesús

Hermanita de Jesús Martina

Martina pertenece a las Hermanitas de Jesús presentes en Málaga, y comparte su vivencia ante la noticia de la próxima canonización de Carlos de Foucauld.

Me llamo Martina, soy hermanita de Jesús, una congregación Inspirada en la vida del Hermano Carlos de Foucauld, fundada por la Hermanita Magdeleine en 1939 en Argelia, apoyándose en un grupo de nómadas musulmanes pobres. Con ellos experimentó una confianza recíproca entre personas de pueblos y religiones diferentes, una forma de vida contemplativa sencilla marcada por la precariedad y la amistad. Luego el Espíritu Santo la condujo a fundar pequeñas fraternidades por todo el mundo, en lugares de división o exclusión. En Málaga la fraternidad empezó en los años 50 en las chabolas de la playa san Andrés, y luego las hermanitas se fueron con los vecinos hasta la Palmilla, como una familia más. Hoy somos cuatro hermanitas en un piso de la Palmilla, y Elisa en una residencia de personas mayores donde sigue muy comprometida.

¿Cómo definiría a Carlos de Foucauld?

Es una personalidad sumamente rica. Fue una oveja perdida que experimentó todo el cariño y la alegría del Padre que vino a buscarlo. Luego nunca desesperó de nadie, nunca excluyó ni al más perdido. Fue el hermano de los más abandonados, el “hermano universal”. Fue un aventurero de Dios, apasionado por Jesús de Nazaret pobre. Imitándole, y dejándose guiar siempre más allá por el Espíritu, el Evangelio y la realidad, volvió a ser un profeta que abrió otras maneras de vivir misión, evangelización, contemplación, y hasta la relación al “Corpus Christi”.

¿Cuál es tarea que lleva a cabo en Málaga su congregación?

El compartir concreto de una condición social sencilla nos sitúa como simples vecinas, sin poder, pero atentas a lo que está pasando a cada uno de los que vienen a nuestra casa, o que encontramos en su casa, en la calle, o en la cárcel. Compartimos nuestro cariño, acompañándolos a los servicios sociales, a unas citas, contactando asociaciones… Nuestra mirada quiere creer en el otro, en sus capacidades y en su valor, pues la oración nos va aprendiendo a ver más allá de lo visible… ¡Cuántos tesoros de fe o de humanidad aquí o en la cárcel! El que adoramos diariamente en el Santísimo está aquí y actúa entre los más pequeños…

¿Qué aporta la espiritualidad de Carlos de Foucauld, su legado, a la realidad concreta de Málaga?

El hermano Carlos nos ofrece a todos un camino para abrirnos a la llamada de Dios hoy: volver al Evangelio, conformando nuestros sentimientos y actitudes a los sentimientos y actitudes de Jesús. Así nos convertimos en “Evangelios vivos”, gritando el Evangelio con nuestra vida, siendo hermanos y hermanas de los extranjeros, de los marginados y de los más afectados por la crisis. Sabríamos recibir de ellos y dialogar, percibiendo los momentos propicios para un compartir recíproco sobre la fe. Ya no habría ninguna separación entre el amor a Jesús y el amor a sus hermanos y hermanas, que son su mismo Cuerpo. Tras el largo ayuno eucarístico y comunitario que vivimos durante el confinamiento, eso podría renovar y ampliar nuestra relación con el Santísimo en su dimensión de unidad con la Iglesia y el mundo.

¿Cómo recibe la noticia del avance de su proceso de canonización?

En los albores del siglo XX, Carlos de Foucauld tuvo esta intuición de que los laicos podían tener un papel imprescindible en la evangelización de los ambientes más inaccesibles… Con su canonización se va a proclamar que sus intuiciones son una luz para todo el mundo. ¡Cuánta sal tendrá la vida ordinaria! Así que, ¡nos alegramos!

“Vuelta al Evangelio y nueva evangelización”



VUELTA AL EVANGELIO Y NUEVA EVANGELIZACIÓN
La historia para el creyente es historia de salvación y en ella, a pesar de las oscuridades y sufrimientos, vemos la obra del Espíritu Santo que actúa sin cesar en el mundo y en la Iglesia. Él suscita vocaciones a la santidad. Él ha inspirado la acción en el tiempo de profetas, apóstoles y santos. Su acción, con frecuencia, nos desconcierta. Ante nosotros innumerables historias de santidad donde constatamos que solo el esfuerzo humano hubiera sido insuficiente para sus vidas ejemplares. También el Espíritu Santo desconcierta cuando toca el corazón de la criatura y le impulsa a ser testigo del amor de Dios.Este es el caso de Carlos de Foucauld, en su vida, testimonio y en su carisma misionero. Conocemos su peculiar vida. En este artículo intentaremos volver al Evangelio para reflexionar sobre su originalidad, su radicalidad y su aportación al anuncio de Jesucristo en el mundo que nos ha tocado vivir.Dos son las claves de su espiritualidad. Ambas ponen ante nuestros ojos las claves del seguimiento de Jesucristo. Carlos de Foucauld invita a toda la Iglesia a «volver al Evangelio” y a imitar/seguir “al Modelo Único” del “bienamado y Señor Jesús”. Pretende, con la intuición de los santos, no quedarse en métodos, programas, planificaciones, sino ir a las raíces de la misión, a lo que verdaderamente funda y llena de sentido una existencia cristiana efectivamente misionera.Llama la atención el aporte de la espiritualidad que tiene su raíz en el hermano Carlos en cuanto que este hombre, muerto sin discípulos, inspiró después de su muerte no sólo nuevas fundaciones, especialmente las de los Hermanitos y Hermanitas de Jesús, sino también simplemente hombres y mujeres que viven, oran, evangelizan siguiendo sus intuiciones, en los cuatros rincones del mundo.Estas líneas las he agrupado en tres apartados bajo los siguientes epígrafes:
I) La misión no es una estrategia sino una forma de vida.
II) Esta forma de vida es inseparable de la experiencia de Dios.
III) La experiencia de Dios inspira la presencia entre los últimos como don

I) La Misión no es una estrategia sino una forma de vida1. Un mensaje misioneroEs evidente que el mensaje de Carlos de Foucauld se basa fundamentalmente en su vida, en el desarrollo completo de su vida desde el momento en que fue llamado por Dios en la Iglesia de san Agustín en París, gracias al padre Huvelin a finales de octubre de 1886 hasta su muerte el 1 de diciembre, delante de su ermita de Tamanrasset. Su vida y su muerte fueron reconocidas desde el primer momento como una llamada para una nuevo impulso de la misión cristiana, especialmente en África. Tal es la convicción expresada a su manera por René Bazin en la celebre biografía que dedica en 1921 a “El ermitaño del Sahara”: “Señor Jesucristo, mezclado con nosotros, mezclados con la multitud de pueblos y tribus que dependen de nosotros… Tu servidor Carlos de Foucauld ha mostrado el camino… Fue el monje sin monasterio, el maestro sin discípulo, el penitente que apoyaba en la soledad, la esperanza de un tiempo que no pudo ver. Murió en el empeño. Gracias a él, ¡ten piedad de ellos! Manifestad vuestra riqueza a los pobres del Islam, y perdonad la codicia a las naciones bautizadas”1.Los escritos de Carlos Foucauld, sin embargo, tan numerosos y tan amplios, se descubrieron y se difundieron después de su muerte. Sus propios escritos se referían en primer lugar a su vida y precisamente a la actitud misionera de la que nunca renunció: “predicar el Evangelio a los cuatro vientos no con palabras, como San Francisco de Asís sino a través de su vida”2.Más tarde, cuando quiso, durante su estancia en Beni-Abbès y en Tamanrasset, dar a su proyecto una forma concreta e incluso institucionalizada fue fiel a su intuición original: la proclamación del Evangelio está ligada a la vida y al testimonio, a la manera diaria de vivir con Dios y con los demás. Es evidente que esta misión que escucha y atiende a la vida no constituye en sí un programa o un método. Por el contrario, se sitúa bajo el signo del cotidiano discurrir de lo imprevisible, o si se prefiere, en palabras del Hermano Carlos, en un radical “abandono en las manos de Dios”.

2. Bajo el signo de lo imprevisible.Lo imprevisto e imprevisible caracteriza la vida del buscador Carlos de Foucauld y su carisma. Nada de cálculos, programas, organizaciones. A veces la improvisación hace aflorar la sensación de fracaso o, al menos, la sensación de proyectos incompletos, como Carlos de Jesús lo constata con harta frecuencia.Es la vocación misma de este convertido, vivir su vida y su misión bajo el signo de lo inesperado, es decir, en una actitud constante de auto-renuncia de si mismo. Para este ex oficial de Saint-Cyr, que había luchado en el sur de Argelia, hay una renuncia radical de cualquier cálculo, de cualquier estrategia humana.Esta renuncia fue para él objeto de un aprendizaje continuo. En 1900 se encuentra en Nazaret. Había dejado el monasterio hacía tres años. Escribe al padre Huvelin: “Estoy esperando. Dios mismo me trajo hasta aquí, a través de vuestra voz, y me ha mantenido aquí. Por su propia acción me hizo volver. Lo dejo dirigir mi vida. Cuando quiera que me vaya, si alguna vez lo quiere, me lo mostrará con claridad por vuestra voz, querido padre, o por los acontecimientos… Así que estoy esperando y me dejo llevar”3.Año tras año, mes tras mes, desde su estancia en Notre Dame des Neiges, desde 1890 hasta sus últimos años en el Sahara, Carlos de Foucauld aceptó que su vida fuese totalmente una respuesta a la llamada de Dios, a través de una total obediencia a sus superiores, y de manera particular a su director espiritual, el padre Huvelin. Supone para él, una opción de estilo de vida, una orientación fundamental. Incluso en 1897, cuando fue enviado a Roma por sus superiores de la Trapa, él está todavía dispuesto a todo, por obediencia. “El día en que mi vocación a mi Padre General y de mi Padre Maestro les parezca obvio que Dios no me quiere en La Trapa (al menos como Padre), me lo dirán y me ayudarán a retirarme, porque son demasiado concienzudos para desear retenerme un solo día, cuando ven que la voluntad de Dios está en otra parte”4. Unos días más tarde el hermano Alberic Marie abandonará la Trapa y se marchará a Nazaret, después de haber escuchado el consejo de su padre espiritual.

Palabra clave en su búsqueda personal es la obediencia con el necesario discernimiento. Así hemos de entender la expresión de “lo provisional” o “lo impredecible”. Hay que insistir que el abandono a Dios por la obediencia forma parte de su carisma misionero. O dicho de otra manera. La misión cristiana, que él quiere desarrollar, está bajo el signo de la radical entrega a Dios y nunca puede ser una mera estrategia o cálculo humano en la línea de la oración tan querida y conocida que se le atribuye a Carlos de Foucauld: “Padre mío, me abandono a ti”.

3. ¿Una nueva forma misionera?Podemos hablar con toda razón de una nueva forma misionera en Carlos de Foucauld. Nueva en el sentido de que la organización de la misión y la aplicación de sus recursos no son en absoluto esenciales. Él hablará de medios pobres y hará incluso una renuncia efectiva a todo resultado visible y calculable.Carlos de Foucauld actuando así se vincula a la experiencia de los apóstoles. “Para convertir el mundo como los apóstoles, siendo la piedra angular y el Jefe de la Iglesia, como san Pedro, no hay que prepararse en adelante, ni durante años ni meses, ni días, ni un solo minuto; es preciso obedecer en cualquier momento a las órdenes de Dios”5.

Con otras palabras, el abandono radical a Dios inspira una forma de vida y de acción misionera, que está directamente en sintonía con el proceder y las huellas de los apóstoles. Las primeras generaciones de cristianos nunca han programado sus empresas misioneras en el imperio romano. Evangelizaron simplemente e invitaron a vivir la novedad cristiana en medio de la sociedad pagana. En el último período de su vida, el Hermano Carlos de Jesús, de forma espontánea, hace referencia al ejemplo de Priscila y Aquila para encontrar nuevos caminos de evangelización aptos para todo el mundo a través del amor mutuo. “Hagamos como Priscila y Aquila. Dirijámonos a los que nos rodean, los que conocemos, los que están cerca de nosotros, y empleemos nuestros mejores recursos. Con unos, el discurso, con otros, el silencio, con todos el ejemplo, la bondad, el cariño fraternal, haciéndonos cercanos a todos para ganarlos todos para Jesús”6. Ciertamente, esta evangelización llena de sencillez, sin cálculo, sin una planificación previa, no es una evangelización fácil. Es una evangelización abierta a la novedad que aportan las personas y los acontecimientos. Es radical porque nos orienta y dirige a la fuente de la vida cristiana y a la vivencia del Evangelio sin glosa. Si Carlos de Foucauld es un modelo y una referencia para la misión cristiana es, precisamente, por su unión a la fuente de donde brota la vida cristiana que no es otra que el mismo Dios.

II. Esta forma de vida es inseparable de la experiencia de Dios.1. Una vida centrada en Dios.Todos aquellos que han hecho hincapié en la novedad del testimonio de Carlos de Foucauld, de René Bazin a Jacques Maritain, pasando por Paul Claudel, y por tantos otros, han insistido en el carácter radical de su experiencia de Dios. Igualmente piensan los que han seguido su estela y han intentado vivir el Evangelio con proyección misionera: de Madeleine Delbrel a Jacques Loew y especialmente los que viven de manera habitual, siguiendo al hermano René Voillaume y a la hermanita Magdeleine.

Aunque Carlos de Foucauld se convirtió en un apasionado por Jesús, por su humanidad, por su humildad, por su Cruz, su vida sigue centrada en el misterio de Dios, buscado incansablemente y con toda pasión. Fue llamado por Dios y respondió abandonándose a Él. Este abandono a Dios incluye no sólo la obediencia, la lucha interior, el trabajo personal por convertirse, como se podría pensar con demasiado facilidad. Esta entrega a Dios es fuente también de alabanza y de reconocimiento de las maravillas y grandezas del Señor.Once años después de su conversión, en 1897, en su pequeña ermita de Nazaret, Carlos de Foucauld recuerda su vida pasada, desde su infancia para celebrar la misericordia de Dios: “Oh Dios mío, todos tenemos que cantar tu misericordia, nosotros todos creados por la gloria eterna y redimidos por la sangre de Jesús, por tu sangre, mi Señor Jesús, que estás a mi lado en el Tabernáculo, si todos te debemos tanto, cuánto más yo! Yo que fui en mi infancia rodeado de tantas gracias. ¡Oh Dios mío, cómo tenía tu mano sobre mí, y cuán poco lo notaba! ¡Qué bueno eres! ¡Cómo me habéis protegido! ¡Cómo me habéis guardado debajo de tus alas cuando ni siquiera creía en tu existencia!”7.Y en 1904, cuando se fue de ermitaño al Sahara y seguía todavía buscando su camino, el Hermano Carlos de Jesús confía a su amigo Henry de Castries su absoluta confianza en Dios, que conduce su vida: “Es tan dulce sentirse en la mano de Dios, llevado por este Creador, bondad suprema que es Amor – Deus caritas est – Él es el amor, el amante, el esposo de nuestras almas en el tiempo y la eternidad. Es tan dulce sentirse transportado por esta mano a través de esta vida breve, hacia esta eternidad de luz y de amor por la cual nos creó.8”Todos los escritos de Carlos de Foucauld están impregnados por el sentido de la grandeza y de la providencia de Dios. La experiencia del desierto aumenta aún más en él estas experiencias. En este contexto de espiritualidad teocéntrica va desarrollando su pasión por Jesús, por su encarnación, por su humanidad, y por su Cruz
2. Una vida de imitación de Jesús y de su vida oculta.El carisma misionero de Carlos de Foucauld incluye en su centro, en su corazón, un anhelo ardiente, feroz y persistente, no sólo de conocer a Jesús en su humanidad sino de imitarlo también en su literalidad evangélica.En la vida y la experiencia del Hermano Carlos de Jesús, el principio de la encarnación se transforma en un principio misionero. Se trata para él de conformar su vida con Jesús de manera radical, es decir, mediante la práctica como él, del abajamiento, de la humildad, de la pobreza, de la abyección, la ocupación del último lugar.Sabemos que el nuevo converso se vio afectado de forma permanente por una frase pronunciada por el padre Huvelin en uno de sus sermones, diciendo a Jesús: “Ocupó de tal manera el último lugar que nadie jamás había sido capaz de arrebatárselo!” Esta frase quedó grabada en el alma de Carlos de Foucauld para siempre y buscará con todos los medios a su alcance compartir el último lugar con Jesús.Este itinerario espiritual de búsqueda del último lugar no es solo un descubrimiento espiritual. Es una orientación de vida que no lo dejará nunca tranquilo. No se conforma con anunciar a Jesucristo sino que tiene que vivir con él, compartiendo su condición real, como lo entiende con intensidad durante su retiro en Nazaret, en 1897: “Mi Señor Jesús, (…) quien te ama con todo el corazón, no puede soportar ser más rico que su amado (…) No me puedo imaginar el amor sin una necesidad, una necesidad imperiosa de conformidad, de semejanza, y más que todo, de compartir todas las penas, todas las dificultades, todas las durezas de la vidas”9.Sabemos que Carlos de Foucauld ha llevado muy lejos este realismo espiritual en relación con el misterio de Jesús. Eligió vivir en Nazaret, es decir, seguir a Jesús, donde se ha cumplido en el tiempo el misterio de la Encarnación. Se puede pensar que Carlos de Foucauld da así una forma casi sensible a las grandes afirmaciones teológicas inspiradas por Bérulle y por la tradición de la Escuela Francesa, a propósito del Verbo Encarnado.Creo que es necesario ir más allá, sobre todo si no olvidamos que la experiencia espiritual del hermano de Carlos Jesús no se detuvo en Nazaret, sino que lo llevó hasta el desierto, rodeado de nómadas Tuareg.Tal vez inconscientemente, el ermitaño de Nazaret, y después del Sahara, fue fascinado por el misterio del Dios oculto que se revela, paradójicamente, a través de los acontecimientos de la encarnación, desde Belén a Jerusalén pasando por Nazaret. Porque en Jesús, que desciende en nuestra humanidad, Dios al mismo tiempo se revela y se oculta. Esta ocultación de la gloria de Dios, de la pérdida de uno mismo a través de la Cruz, poco a poco va a estar en el corazón de la espiritualidad de Carlos de Foucauld y formará parte de su carisma misionero.Se trata de imitar, en su vida, el misterio de Dios humillado y escondido por amor a nosotros. Así lo había entendido el hermano Carlos desde su primera peregrinación a Tierra Santa, después de su conversión en 1888: la pasión de Jesús se refería a los años de vida oculta en Nazaret. Cuanto más va avanzando en su vida y pone en actos su carisma misionero, más comulga en este misterio de Dios oculto en Jesucristo: “Él bajó con ellos y vino a Nazaret, en su vida entera, no ha hecho más que bajar: bajar en la encarnación, bajar para ser un niño pequeño, bajar haciéndose obediente, bajar haciéndose pobre, abandonado, exiliado perseguido, torturado, poniéndose siempre en el último lugar”10. Este descubrimiento apasionado de Dios oculto y humillado en Jesucristo funda el carisma misionero de Carlos de Foucauld, es decir, su deseo de encontrarse al lado de los pobres y olvidados del mundo. Es la experiencia de Dios que exige una nueva forma de presencia entre los demás.

III. La experiencia de Dios inspira la presencia entre los últimos como don.1. Una referencia absoluta: la Eucaristía.En la fuente de esta presencia de entrega a los demás se encuentran la Eucaristía y la adoración eucarística. Carlos de Foucauld evoca la Eucaristía en las huellas directas de la Encarnación y de manera especial en la Pasión de Jesús. “Besar los lugares que santificó en su vida mortal, las piedras de Getsemaní y el Calvario, el suelo de la Vía Dolorosa, es dulce y piadoso, Dios, pero preferir eso a su Tabernáculo, es dejar a Jesús que vive a mi lado, dejarlo solo e irme solo a venerar piedras muertas en donde no está”, porque “en todos los lugares donde se encuentra la Santa Hostia está el Dios vivo, es tu Salvador tan cierto como cuando estaba vivo y predicando en Galilea y Judea y como está ahora en el cielo”11.Cuanto más el hermano Carlos de Jesús crece en su experiencia espiritual y misionera, más se convierte la Eucaristía en el medio esencial de su apostolado. Lo escribió al padre Huvelin: “Tenemos que seguir poniendo la Misa antes de todo y celebrarla en el camino a pesar de los esfuerzos adicionales que conlleva. Una misa, es Navidad, y el amor pasa primero antes que la pobreza”12.Desde que se ordeno de sacerdote, vivió con mayor intensidad lo que había aprendido de su director espiritual, inmediatamente después de su conversión: “En este misterio, nuestro Señor da todo, se entrega por entero: la Eucaristía es el misterio del don, es el don de Dios, es aquí donde tenemos que aprender a dar, a darnos a nosotros mismos, porque no hay don, si uno no se da”13. Muchas veces, evoca la “Sagrada Eucaristía”, que brilla en medio de las poblaciones musulmanes, en torno a ella sueña agrupar algunos discípulos, que pudieran formarse junto al Señor para el servicio incondicional de la evangelización.Para él, el tiempo que pasa en la celebración y en la adoración de la Eucaristía es una parte esencial de su misión, porque se une así a Jesús en el misterio y el don de su vida oculta. Sin embargo, en sus últimos años, se preguntó si no debería abandonar la celebración de la Misa para poder penetrar en el Hoggar y atender a los más desfavorecidos. Formula así su reflexión: “Una vez, me sentí inclinado a ver, en primer lugar, el Infinito, el Santo Sacrificio; y en segundo lugar, el finito, todo lo que no es, y siempre a sacrificarlo todo por la celebración de la Santa Misa. Pero este razonamiento debe pecar por algo, porque desde los apóstoles, los más grandes santos han sacrificado en determinadas circunstancias, la oportunidad de celebrar a actividades de caridad espiritual, de viaje o de otro tipo”14. Su deseo de ir a conocer a la gente y llevarles el Evangelio estuvo siempre directamente y estrechamente integrada con su espiritualidad eucarística. Como si viviera también el misterio de la Eucaristía entregándose a los que quiere salvar imitando a Jesús.

2. Carlos de Foucauld, el hermano universal.De la eucaristía nace el corazón universal. “los pobres son sacramento de Cristo” (San Juan Crisóstomo). A través de la Eucaristía, el amor de Dios brilla para toda la humanidad sin excepción. “Deseo acostumbrar a todas las personas, cristianos, musulmanes, judíos, e idólatras, a mirarme como a su hermano, el hermano de todos. Empiezan a llamar mi casa “la fraternidad” (el Khaoua en árabe) y eso me agrada”15. En múltiples escritos afirma esta intención universal: “Mirar a todo ser humano como un hermano amado”. “Ver en todo ser humano, un hijo de Dios, un alma redimida por la sangre de Jesús, un alma amada por Jesús”16.Ciertamente que centra su vocación y misión en el apostolado fraternal por la práctica del amor y de la bondad hacía todos. Su mística del Sagrado Corazón de Jesús, toma así una forma muy concreta, incluso visiblemente ilustrada, por el signo que lleva en su vestido: el corazón coronado por la Cruz.Sabemos que los manuscritos autobiográficos de Teresa de Lisieux se acaban en un acto de fe sin reserva en la misericordia del Padre de los cielos. Carlos de Foucauld, fue también encargado de transmitir a través de su muerte, como a través de su vida, este mensaje esencial que tantas veces transcribió en sus notas, y en particular en el pequeño libro dedicado al Modelo Único: “Tanto amó Dios al mundo que envió a su Unigénito para que todo aquél que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna”17. El corazón de la misión cristiana según Carlos de Foucauld es también el corazón del Evangelio, la inspiración profunda de toda misión cristiana.Al final de este recorrido no podemos evitar una pregunta importante: ¿Por qué Carlos de Foucauld sigue siendo un don que Dios hizo de manera perdurable a la Iglesia? ¿En qué pueden contribuir su testimonio y su carisma a la renovación de la misión cristiana?A estas preguntas respondo sin vacilar, para que se reconozca la inspiración profunda de toda misión cristiana, que no está relacionada a una estrategia, incluso pastoral, sino a una forma de vida arraigada en la experiencia de Dios que exige, al tiempo, una presencia fraternal entre los hermanos sin ánimo de colonizar.Ya no podemos oponer entre sí las estrategias misioneras: por un lado, las que se centran solamente en las formas y los resultados visibles y, por otro lado, las que valoran las únicas virtudes de la inserción y la vida oculta.Parece que ha llegado la hora de reconciliar a todos los actores de la evangelización: aquellos que tienen tendencia a valorar la paciencia de las largas horas de la oración y de la adoración y los que son más sensibles a las expresiones públicas de fe; los que dan tiempo a los diálogos desinteresados y los que no tienen miedo de anunciar explícitamente a Cristo y a su Evangelio.Carlos de Foucauld se manifiesta para todos nosotros como un maestro exigente, dejando claro que su exigencia va a lo esencial: “¡Nos inclinamos a poner primero las obras cuyos efectos son visibles y tangibles, Dios da el primer lugar al amor y después al sacrificio inspirado por el amor y a la obediencia que deriva del amor. Es preciso amar y obedecer por amor ofreciéndose a sí mismo como una víctima con Jesús, como le plazca! A él corresponde decidir si para nosotros, es más conveniente la vida de san Pablo o la de santa Magdalena”18.
EMÉRITO DE BARIA______________________________

_1.- Carlos de Foucauld explorador de Marruecos, ermitaño en el Sahara, 1921,472.2.- Meditación sobre el Antiguo Testamento, 1896.3.- Carta al padre Huvelin, 22 de marzo de 1900.4.- Carta a la señora de Bondy, 1 de enero de 1897.5.- Comentario de la lectura en el Santo Evangelio, Mateo 4, 18-20, Nazaret, 1897.6.- Carta a José Hora.s, £8 de abril 1916.7.- Retiro de Nazare4 1897 noviembre.8.- Carkz a Henry de Castries, 27 de noviembre 1904.9.- Retiro & Nazare4 noviembre de 1897.10.- Meditación sobre Lucas 2, 50—51 del 20 de junio 1916.11.- Retiro de Nazaret, noviembre 1897.12.- Carta al Padre Huvelin, 1 de diciembre 1905.13.- Cf. A. GIBERT-LAFON, Ecos de las charlas del padre Huvelin, París, 1917, 62.14.- Carta a Monseñor Guérin, julio de 1907.15.- Carta a la Sra. Bondy, enero 1902.16.- Carta a Joseph Hours, 5 de mayo 1912.17.- Juan 3,16.18.- Carta a la Sra. de Bondy, 20 de mayo 1915.

 
 http://www.carlosdefoucauld.es/Boletin/173/Iesus-Caritas-173-Vuelta-al-Evangelio.htm