Carlos de Foucauld, o «soñar con un mundo que sea eternamente ‘Jesús’

«Sus enseñanzas encajaban plenamente en un grupo de personas ‘normales’ que hacían bandera de la amistad como semilla del amor fraterno, universal»

«Nos sentimos familia para ofrecer familia también, con el respeto a las identidades de cada uno y a los procesos personales, que evidentemente no llevan siempre la misma velocidad»

«Murió solo, pero ha dado fruto abundante en muchos hombres y mujeres, religiosos y laicos»

07.06.2020

La ‘familia’ foucouldiana, desde sus diversas sensibilidades en España y en el mundo, ofrece sus correspondientes testimonios de búsqueda espiritual comunitaria, personal e inspirada en el hermano Carlos de Foucauld, a la luz de su anunciada canonización.

Asociación Familia Carlos de Foucauld en España

Hoy es un gran día de fiesta para nuestra Familia Espiritual, para la Iglesia que sirve a Dios y para los pobres en general. Hemos conocido la noticia justo el día de la celebración de Pentecostés, una de las fiestas vividas más profundamente por Carlos de Foucauld. El Espíritu lo fue guiando en su búsqueda al lugar más inhóspito y pobre, Tamanrasset. Allí forma una «Zaouïa» (Fraternidad), esta era su casa.

Siempre dispuesto a hacer la voluntad de Dios. ¿»Hay alguna cosa más dulce en el mundo que hacer la voluntad de Aquel a quien se ama»?. Soñar para mañana un mundo que sea finalmente y eternamente «Jesús», su Modelo Único, practicando el apostolado de la bondad. La novedad de su mensaje es vivir Nazareth, vida humilde y pobre.

Las Fraternidades, que vivimos su carisma, generalmente queremos hacer en lo posible, la imitación de Nazaret en humildad, pobreza y «Dernière place» (último lugar); buscando el equilibrio entre Contemplación y Acción.

La acogida entre nuestras Fraternidades en unión como ramas de un mismo árbol. Queremos continuar el deseo de Carlos de Foucauld de ser una Fraternidad Universal. Nos comprometemos en nuestra sociedad, cada una en donde le ha tocado vivir, en compromiso con los más desfavorecidos que son nuestros hermanos.

Esta gran satisfacción y alegría que nos produce su canonización nos ayudará y nos dará fuerza para continuar viviendo nuestro Carisma en profundidad. Damos gracias a Dios por tan gran obra.

Comunitat de Jesús

La Comunitat de Jesús fue iniciada por el laico Pere Vilaplana a finales de los años 60. En septiembre de 1968, en la ermita de la Santa Creu, en la montaña de Montserrat, el monje ermitaño Estanislau Llopart recibía los compromisos de los primeros hermanos. Actualmente conformamos la Comunitat de Jesús 43 hermanos y hermanas: casados, solteros y un hermano consagrado en el celibato.Vivimos en diversas localidades de Catalunya, País Valenciano, Aragón y Baleares, cada uno en su domicilio. Uno de los inspiradores de nuestro carisma ha sido, y es, Carlos de Foucauld, así como Albert Peyriguère, seguidor también de Foucauld, en el Kbab (Marruecos) en los años 50. El conocimiento de ambos se gestó en las primeras biografías de Foucauld y en unas cartas de Peyriguère recogidas en “Dejad que Cristo os conduzca”.La visión en la etapa final de Foucauld de promover la encarnación del evangelio en el laicado, recuperando el modelo de Priscila y Aquila, también en el mundo occidental, y no solo en los países musulmanes, encajaba plenamente en un grupo de personas ‘normales’ que hacían bandera de la amistad como semilla del amor fraterno, universal.

Espiritualidad en el desierto según Carlos de Foucauld
Espiritualidad en el desierto según Carlos de Foucauld

Amigos en el Amigo, viviendo la vida de Nazaret en los entornos laborales, sociales y de Iglesia. Nuestro estilo de vida no tiene nada de particular: los mismos problemas, las mismas ilusiones, los mismos dolores, que cualquier ciudadano, pero con la inquietud de impregnarnos del proyecto del Dios-Amor, revelado en Jesús. Oración, trabajo del evangelio, formación con la ayuda de muchos, compartir la vida -en serio-, los bienes materiales según posibilidades, los espacios que posee la Comunitat de Jesús en el pueblo de Tarrés, Lleida, implicación en compromisos sociales y con la Iglesia, sin ninguna actividad apostólica predominante.La vinculación a la comunidad nos empuja a seguir creciendo, a no acomodarnos a los reclamos del mundo, tan tentador siempre. A sentirnos familia para ofrecer familia también, con el respeto a las identidades de cada uno y a los procesos personales, que evidentemente no llevan siempre la misma velocidad. Recibimos la noticia de la próxima canonización de Carlos de Foucauld desde la alegría de formar parte de su Familia Espiritual, desde los años 80. Esta familia, para nosotros, ha sido un soporte y una riqueza inmensa. Acogemos la canonización bajo el anhelo de que sirva para inspirar a otros en una vida encarnada en la sencillez, arraigada en la profundidad del silencio, que es Palabra, en la autenticidad del Amor, que es Proyecto, desde el anonimato que convive con todos, pero enfoca directamente a los más desfavorecidos, a los últimos de los últimos, como repetía Foucauld. Murió solo, pero ha dado fruto abundante en muchos hombres y mujeres, religiosos y laicos, y seguirá siendo espejo para reflejar la esencialidad de su enamorado, Jesús, la esencialidad del pan partido y encarnado entre los más humildes y en todo ser humano.

Espiritualidad
Espiritualidad

Comunidad ecuménica Horeb

El hermano Germán, regional de la CEHCF en Brasil, nos envía un whatsaap que dice así: «Estamos muy alegres por este acontecimiento anunciador de vida, vida plena para el mundo». La canonización del hermano Carlos de Foucauld es un acontecimiento de vida para la Iglesia y el mundo porque va en la línea del papa Francisco, que en palabras del obispo Pere Casaldàliga, quiere «una Iglesia vestida de Evangelio y calzada con sanda-lias». Foucauld puede ayudar a la Iglesia de hoy a «volver a Nazaret»: Una Iglesia pobre, sencilla, fraterna, acogedora, a imitación de la santa Familia de Nazaret.

La CEHCF es una unión espiritual de personas que constituyen un «monasterio invisible en la comunión de los santos». Esta comunidad la integran personas que bajo Los consejos evangélicos o Directorio de Carlos de Foucauld, hacen el compromiso ecuménico de pedir todos los días por la unión de los cristianos y que las Iglesias, Religiones y las Naciones se dejen conducir por el Espíritu de Jesús, el Cristo.

La CEHCF fue fundada, como lugar físico de acogida y oración en 1978, por José Luis Vázquez Borau, en el Poblado de Sn Francisco de Huercal-Overa (Almería), con la bendi-ción del obispo de entonces Don Manuel Casares Hervás, y funcionó hasta 1982, que tu-vieron los hermanos y hermanas que dispersarse por diversas circunstancias. Pero en Pentecostés de 2006 la CEHCF recibió un nuevo impulso constituyéndose Fraternidades Horeb por todo el mundo.

Capilla de comunidad seguidora de Carlos de Foucauld
Capilla de comunidad seguidora de Carlos de Foucauld

Fue reconocida ad experimentum como Asociación privada de fieles el 19 de junio de 2014, por el cardenal de Barcelona Mons. Luis Martinez Sistach y el 20 de junio de 2018 el Cardenal Juan José Omeya Omella, arzobispo de Barcelona, firmó el decreto de constitución definitiva de la misma como Asociación privada de fieles. El año 2020 la CEHCF ha sido acogida en la Asociación Familia Foucauld España. En la actualidad hay presencia de la CEHCF en quince países del mundo.

Fraternidad Carlos de Foucauld

Al llegarme la noticia de la Canonización del hermano Carlos de Foucauld, tuve una sensación muy dispar, de alegría, cómo no, pero al mismo tiempo de desconcierto, ¿y ahora qué?. Veníamos hablando en la Asociación de la Familia del Hermano Carlos, de esta posibilidad, especialmente desde la beatificación y siguiendo aunque de lejos los trabajos de la Comisión encargada de ese proceso. Después de la impresión inicial… Me surgía la pregunta: Carlos de Foucauld, ¿qué diría ahora?

«Si el grano de trigo no muere….». La primera constatación es, ¿cómo un hombre que deseó ardientemente vivir su experiencia con otros hermanos, que se pasó elaborando estatutos de una Asociación que nunca fue reconocida, a su muerte ha podido generar tantos grupos y formas de vivir el seguimiento de Jesús, en el camino que éste hombre inquieto y siempre en búsqueda inició solo en el desierto?

Carlos de Foucauld, a los altares
Carlos de Foucauld, a los altares

La Fraternidad Carlos de Foucauld, Asociación de Fieles Laicas, es una de ellas, a la que pertenezco: «Está constituida por mujeres que optan por vivir el Absoluto de Dios, en el celibato, según el carisma se Carlos de Foucauld» Es en la vida cotidiana donde los miembros de la Fraternidad, viven su entrega a Dios en libre opción de trabajo, compromisos y formas de vida «. La segunda, ¿podremos sustraernos al «montaje «que toda Canonización lleva….? Seremos capaces, de vivir éste acontecimiento, como un reto para actualizar el mensaje, vivir en profundidad las intuiciones que nos enamoraron de su mensaje, en definitiva: «Volver al Evangelio, ser hermanos universales, en nuestro Nazaret de cada día. Si es así, ¡bienvenida canonización!

Fermina

Fraternidad sacerdotal Iesus Caritas

Hace unos días recibíamos la buena noticia de la próxima canonización del Hermano Carlos de Foucauld. La noticia ha llegado, curiosamente, en esta etapa de confinamiento por el coronavirus. Y, quizá, por ese motivo ha supuesto una sorpresa. Evidentemente, una sorpresa agradable. En tan pocos días no ha sido posible contactar con todos los sacerdotes de la fraternidad sacerdotal pero, el sentir general, con los que he podido compartir, es de alegría y agradecimiento.

Espiritualidad tras Carlos de Foucauld
Espiritualidad tras Carlos de Foucauld

Ese día fueron continuos los mensajes de alegría por parte de los hermanos sacerdotes, así como la comunicación de los distintos ecos que la noticia estaba provocando en la prensa. También hay que subrayar las palabras de felicitación por parte de muchos de nuestros feligreses, sabedores de que nuestra espiritualidad sacerdotal se nutre de la vida y el estilo del hermano Carlos. En este sentido, estoy convencido de que muchos de nosotros habremos recibido mensajes y llamadas de nuestras distintas comunidades parroquiales para felicitarnos. Yo puedo compartir algo de mi experiencia, en ese sentido. Alguna feligresa de mi parroquia, del centro de Valencia, nada más conocer la noticia, la puso en el grupo de whatsapp que tiene la parroquia. Inmediatamente, la comunidad empezó a manifestar su alegría por esta gran noticia, dándome la enhorabuena.

Uno intenta no “condicionar” demasiado a la gente, en sus devociones y en sus santos. Pero, es evidente que, al final, si uno vive la espiritualidad del hermano Carlos, de una forma o de otra, eso lo transmite, lo contagia. En esa reacción inmediata de los feligreses de mi parroquia entendí que, en el poco tiempo que camino con ellos, han captado cuáles son mis fuentes de espiritualidad. No se han quedado, solamente, con la felicitación. Alguien ha propuesto, con la aceptación y el aplauso de todos, que un servidor ofrezca unas charlas o un curso sobre la vida y la espiritualidad del hermano Carlos, porque lo conocen poco. Evidentemente, no puedo decir que no. Tienen derecho a conocer quién es Carlos de Foucauld y por qué la Iglesia lo considera santo.

Hermana de comunidad inspirada en Carlos de Foucauld
Hermana de comunidad inspirada en Carlos de Foucauld

Yo diría, al respecto de la anécdota de mi parroquia, que la próxima canonización del hermano Carlos debe despertar, no sólo la alegría inmensa de que la Iglesia reconozca en su vida un camino de santidad sino, también, la responsabilidad, como sacerdotes diocesanos, de dar a conocer a nuestra gente, a nuestras comunidades, a las personas que servimos y acompañamos, al hermano Carlos y su espiritualidad. Entre otras cosas, porque estamos convencidos de que su espiritualidad de Nazaret no es algo del pasado, sino que sigue teniendo mucha actualidad.

Nazaret proporciona un estilo de presencia y de evangelización que tiene mucho que ver con esa llamada constante y permanente del Papa Francisco a ser cristianos y comunidades “en salida”. Cuanto más profundizamos en la espiritualidad de Carlos de Foucauld más nos damos cuenta de su actualidad. Y, quizá, éste puede ser un buen momento para darla a conocer. Nosotros, como sacerdotes diocesanos; otros miembros de la familia del hermano Carlos, desde su carisma. No cabe duda de que, durante mucho tiempo, hemos sido parcos o tímidos a la hora de hablar del hermano Carlos. Al menos, a mí me lo ha parecido. Pero, si estamos convencidos de que su espiritualidad tiene algo o mucho que aportar a la Iglesia y al mundo de hoy, no podemos privar al Pueblo de Dios, de la vida y el testimonio de un santo que supo encarnar el evangelio, a Jesús mismo, en un contexto difícil, adverso. Su estilo tiene mucho que aportar a la Iglesia de hoy. Como sacerdotes diocesanos, miembros de la Fraternidad Sacerdotal Iesus Caritas, no podemos sino alegrarnos de la noticia, dar gracias a Dios, y traducir nuestra alegría y agradecimiento, no sólo en un estilo de vida, sino en un modo de hacer llegar a nuestra gente la vida y el testimonio del hermano Carlos. Ojalá acertemos. Un fuerte abrazo y felicidades a toda la Familia de Carlos de Foucauld.

Aquilino Martínez

«La responsabilidad, como sacerdotes diocesanos, de dar a conocer a nuestra gente, a nuestras comunidades, a las personas que servimos y acompañamos, al hermano Carlos»

Fraternidad Secular Carlos de Foucauld de Valencia

«Tan pronto como creí que había un Dios, comprendí que no podía hacer otra cosa que vivir para Él». Ese es el absoluto que descubre el hermano Carlos. Y que sitúa a todo lo demás y a cada persona, como criatura. Y nos ayuda a no asumir protagonismos que no nos corresponden. De ahí el abandono, la adoración, la acción de gracias, el último lugar. Su profetismo nace de ese descubrimiento del Amor de Dios que le lleva al apostolado de la amistad, a Nazaret.

Fue testigo del amor de Dios y su muerte tal vez se debió al miedo y la confusión de un joven… No la entregó en defensa de su fe. Muchos de sus escritos no resisten el paso del tiempo. Como tampoco la forma en que la Iglesia dictamina quién es santo. Los milagros pueden parecer un «poner a prueba» a Dios. Tal vez sea momento de revisarlo. Pero agradecemos sus intuiciones y testimonio, que nos ha abierto caminos de conversión y de vida fraterna.

Como parte de la Fraternidad Secular Carlos de Foucauld de Valencia quiero destacar su figura como una persona que supo ser profeta sin pretenderlo, legándonos una espiritualidad basada en el abandono propio y aceptación de un Dios que es visible y cercano en todas las criaturas que habitan nuestro mundo. Y no pretendo representar a la totalidad sino mostrar el testimonio agradecido de esa riqueza en la diversidad que representa la Fraternidad.

«Muchos de sus escritos no resisten el paso del tiempo. Como tampoco la forma en que la Iglesia dictamina quién es santo»

Desde lo cotidiano nos sentimos llamadas a recrear la Iglesia con sus grandes y pequeñas contradicciones. Porque nos sabemos acompañadas por esa multitud de testimonios de vida, comunión de santas que ejerciendo su libertad, han hecho crecer el Reino encarnando el Evangelio. Agradecemos al Hermano Carlos y a todas las personas que acogieron la Fraternidad Universal. Es vía para saberse hermana e hija, para compartir con quien sabemos que nos ama y afrontar así nuestras miserias y limitaciones, como personas y como sociedad. Nos despierta a la presencia en lo cotidiano, en la bondad pequeña, en las relaciones, en la acción política y sindical. Nos lleva a la creatividad para encarnar la Palabra, al encuentro en la amistad y la fraternidad como espacio de lucha personal por la coherencia. A la Eucaristía, acción de gracias y alimento, en la que compartimos la vida y nos abrimos al Espíritu. A vivir en los márgenes, situarnos en la periferia, acompañadas por el respeto, la libertad y el cariño. Nos alegramos que las intuiciones del Hermano Carlos sean compartidas y valoradas aunque su canonización no añade nada a nuestra experiencia de fe. Nos gustaría alimentar gestos plenos de significado y esperanza para esta sociedad del siglo XXI, que dieran testimonio de esa lectura del Evangelio encarnada en la vida, que es la fe cristiana. Queremos manifestar que nos sentimos agradecidas porque su vida y la obra que nos legó nos sirven como guía en nuestro camino como personas a las que un día sedujo el evangelio de Jesús de Nazaret.

Isabel Zacarés Escrivà

Espiritualidad, tras la estela de C. de Foucauld
Espiritualidad, tras la estela de C. de Foucauld

Hermanitas de Jesús

Me han pedido un pequeño escrito en nombre de las Hermanitas de Jesús, pero no es esta mi intención, porque creo que hay tantas maneras de reaccionar a la noticia de la canonización del Hermano Carlos como Hermanitas existen en el mundo… Voy a hablar por mí. Estoy en la Fraternidad hace muchos años, desde el pos-Concilio, y lo que me atrajo fue la figura de Carlos de Foucauld, tal como la descubrí en algunos libros y en el testimonio de unas hermanitas que conocí por casualidad. Estaba enamorada de la persona de Jesús y deseaba seguirle en la vida religiosa, pero no sabía dónde… Al conocer al Hermano Carlos intuí que había en él una trayectoria de verdad evangélica, de las bienaventuranzas, donde la contemplación de la Encarnación me llevaba de la mano a compartir mi suerte con la de los más pobres y marginados. Y esto me pareció concretizar de manera bien clara las orientaciones que acabábamos de recibir del Concilio Vaticano II.

Por esto me decidí por la Fraternidad. Mi vida ha sido de altos y bajos, con mucha fragilidad y bastantes huidas, pero con la presencia (muchas veces apenas presentida) de este Jesús descubierto en la juventud, y que ha continuado acompañándome por los caminos del mundo.

Hoy Carlos de Foucauld es reconocido “santo” oficialmente por la Iglesia. ¡No es que no lo fuera ya! A mí casi me gusta más como “santo de la puerta de al lado” que como “santo en los altares”… Las canonizaciones en general me dejan un poco fría. Pero me sorprendo a mí misma alegrándome de verdad con esta celebración, por lo que el “nuevo santo” representa:

Vida comunitaria inspirada en las enseñanzas de C. de Foucauld
Vida comunitaria inspirada en las enseñanzas de C. de Foucauld

Creo que es muy importante para toda la Iglesia actual, tan amenazada de retrocesos y de cierre sobre sí misma, que se reconozca en Carlos de Foucauld uno de los paradigmas de una nueva forma de situarnos como discípulos y discípulas de Jesús en este cambio de época: maravillado por la cercanía de Dios, por lo concreto de la Encarnación (Nazaret), precursor de una nueva forma de evangelización por la presencia y la amistad, tejedor de relaciones impregnadas de un profundo respeto por cada ser humano, de cualquier pueblo, cultura, religión… En resumen: un hombre clave.

Josefa Falgueras

Hermanos del Evangelio

Como congregaciones religiosas bebemos de la intuiciones de Carlos de Foucauld que se inspiran en la vida de Jesús en Nazaret. En ese pueblo perdido de Galilea Jesús creció y pasó la mayor parte de su vida y estamos seguros que esto marcó profundamente su manera de actuar y anunciar la buena noticia del Reino de Dios. Nuestra vocación está marcada por la amistad y el compartir la vida de la gente sencilla, en el trabajo, en el barrio, en sus luchas y alegrías, en sus penas y debilidades… Esa vivencia atraviesa y marca nuestra oración. A través de ese estilo de “Nazaret”, desde lo cotidiano, desde lo sencillo y pequeño, muchas veces aparentemente inútil y poco relevante, esperamos que pueda traslucirse ese gran amor que Dios nos tiene a toda la humanidad.

Sinceramente, la mayoría de los hermanos de Jesús y del Evangelio apenas hemos apoyado la causa de la canonización del hermanos Carlos. El revuelo y el boato que suelen acompañar estos acontecimientos no están en nuestra genética. Más bien tenemos una tendencia innata a huir de ello.

La noticia de la próxima canonización nos llena de alegría, porque estamos convencidos que las intuiciones del hermano Carlos, su modo de relacionarse con su “bien amado hermano y Señor Jesús”, su manera de vivir el “apostolado de la bondad”, son una verdadera riqueza para nuestro tiempo. En una época de cierta globalización por un lado y un peligro de repliegue sobre sí mismo por otro, Carlos, el hermano universal, nos invita a ser hermano de todos y todas, sin distinción… En tiempos saturados de ruidos y palabras, de ídolos y estrellas, Carlos nos invita a redescubrir la importancia de lo pequeño, la sencillez, lo silencioso… En las tensiones que surgen a veces entre las religiones el camino de Carlos -que recuperó la fe de su infancia gracias a la impresión que le causó la fe en el mundo musulmán- nos abre al respeto mutuo en el diálogo interreligioso…

«Sinceramente, la mayoría de los hermanos de Jesús y del Evangelio apenas hemos apoyado la causa de la canonización del hermanos Carlos»

¿Es el momento del anuncio de su canonización una casualidad? Durante esos meses de pandemia, muchos creyentes nos hemos quedado sin poder asistir físicamente a la eucaristía. Carlos, en su empeño de ir hacia los más pobres y alejados, se puso en tal situación que durante meses estuvo privado de poder celebrar la misa… ¡Curiosa coincidencia!

La frase del Evangelio que más sacudió mi vida es ésta: ‘Lo que hacen al más pequeño de los míos, a mí me lo hacen’ (Mateo 25,40). Y cuando se piensa que es la misma persona la que dijo: ‘Este es mi cuerpo, ésta es mi sangre’, con qué fuerza se siente uno impulsado a amar a Jesús en estos pequeños (Carlos de Foucauld)

JuanFamilia Carlos de Foucauld

El abandono en la providencia divina en Carlos de Foucauld

Celebración de la canonización del hno. Carlos en la parroquia de El Menianá (El Golea) con el cura párroco español Jesús Cervera y el obispo de Constantine Mons. Nicolás
https://www.religiondigital.org/cafedialogo/abandono-providencia-divina-Carlos-Foucauld_7_2446625337.html

Carlos de Foucauld «hermano universal»- Representación en francés

https://vodeus.tv/video/charles-de-foucauld-frere-universel-2792?utm_medium=email&_hsmi=212239836&_hsenc=p2ANqtz–Wu12XNygnfsiEe0BsDlPnKzQGN-OFglqIAZPnpQlffU1yLbyg-28qz0QuAD5-GsCPCub-Jlbn1uE-07rJs-ZalHjve0glEVLsvnSax4kgbvGA2vg&utm_content=212239836&utm_source=hs_email

Roma ciudad eterna Ecos de la canonización de Carlos de Foucauld

La ciudad de Roma esclata de júbilo, con un tiempo espléndido y una multitud de gentes rodeando sus antiguas calles. El sábado 14 de mayo, vigilia de la canonización del hno. Carlos de Foucauld, hay diversos actos en Iglesias de Roma: a) En la Iglesia de Sant’Andrea della Valle, el actor Francesco Agnello representa teatralmente «Charles de Foucauld hermano universal»; b) En las Iglesias Sant-Yves-des-Bretons y Saint-Claude-des Bourguignons el hermanito de Jesús Jesús Lorenze Chavelet da su testimonio en distintos horarios; c) En la Iglesia Saint-Nicolas-des-Lorrains se expone el Santísimo Sacramento en el espíritu de Carlos de Foucauld ; d) En la Iglesia Trinità dei Monti se expone «El viaje humano y espiritual del hno. Carlos» de Vero Degenfeld, y, finalmente por la noche, e) Adoración eucarística internacional con cantos de alabanza en la Iglesia Trinità dei Monti y otra en la Iglesia Sant’Andrea della Valle presidida por Mons. Balsa, obispo de Viviers, de donde fue sacerdote el propio Carlos de Foucauld.

Diez nuevos santos

En un ambiente de gran celebración se vivió este domingo 15 de mayo, en una abarrotada Plaza de San Pedro, la canonización de estos diez santos: Titus Brandsma, Lázaro conocido como Devasahayam, César de Bus, Luigi Maria Palazzolo, Justin Maria Russolillo, Carlos de Foucauld, Marie Rivier, María Francisca de Jesús Rubatto, Maria di Gesù Santocanale y Maria Domenica Mantovani. Y en esta ceremonia presidida por el Papa Francisco este nos recordó a todos que: «Mientras el mundo quiere frecuentemente convencernos de que sólo valemos si producimos resultados, el Evangelio nos recuerda la verdad de la vida: somos amados», pues, «a veces, insistiendo demasiado sobre nuestro esfuerzo por realizar obras buenas, hemos erigido un ideal de santidad basado excesivamente en nosotros mismos, en el heroísmo personal, en la capacidad de renuncia, en sacrificarse para conquistar un premio», y, de este modo «hemos hecho de la santidad una meta inalcanzable, la hemos separado de la vida de todos los días, en vez de buscarla y abrazarla en la cotidianidad, en el polvo del camino, en los afanes de la vida concreta».

En palabras de Mons. Victor M. Fernández, arzobispo de La Plata (Argentina), que comparto: «Me he sentido especialmente conmovido por la canonización de Carlos de Foucauld, que me inspiró, como a muchos, desde los tiempos de seminarista. Cabe recordar su opción radical por ser solo de Dios, al decir: «Cuando supe que Dios existía, me di cuenta que solo podía vivir para él». O como lo expresaba en su conocida oración: «Padre, me pongo en tus manos, con una infinita confianza… No deseo nada más». Su entrega comenzó con una ardorosa búsqueda de una vida contemplativa en la más extrema pobreza, pero terminó en un incansable servicio a los más pobres y abandonados de la tierra, en lo profundo del desierto africano. Así, como expresó Francisco en Fratelli tutti, cuando se identificó con los últimos, llegó a ser hermano de todos. Que interceda por nosotros, para que seamos capaces de entregarlo todo».

Eucaristía de acción de gracias

El colofón de estos actos para la Familia espiritual Carlos de Foucauld ha sido la impresionante celebración de acción de gracias por la Canonización del hno. Carlos, el lunes 16 de mayo a las 10h., en San Giovanni in Laterano, presidida por el cardenal Angelo De Donatis, Vicario General de la Diócesis de Roma, con presencia representativa de todos los confines del mundo, donde aquella semilla caída en tierras del desierto sahariano ha crecido por todos los cinco continentes. Demos gracias a Dios.

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El Sagrado Corazón de Jesús y los Cistercienses

Cuando hablamos del Sagrado Corazón, inmediatamente lo asociamos con Santa Margarita María de Alacoque y San Claudio de la Colombière, entre otros.

Pero, ¿debemos esperar hasta el siglo XVII para oír hablar del Sagrado Corazón?; ¿no tenemos noticias de este amable Corazón si volvemos la vista atrás a otros siglos?

Si nos fijamos aunque sea mínimamente, podemos observar que el Corazón de Jesús era conocido y amado ya entre los primeros cistercienses.

De allí que nuestro querido Hermanito Carlos haya heredado ese amor tan grande al misterio del Corazón del Redentor sembrado por Maria de Blondy primero y cultivado por la tradición de los santos de la Trapa en la vida de nuestro Maria Alberico.

San Bernardo, el gran enamorado de Cristo y de Su Humanidad, también evoca el Corazón de Jesús, como lo vemos en el 7º sermón sobre el salmo “qui habitat”: ¡Ah, si pudiera ser esta paloma que anida en un agujero del lado derecho! Este agujero del lado derecho del costado de Cristo es la puerta que conduce a Su Corazón. Y en el 45º sermón sobre el Cantar de los Cantares nos revela: El secreto de Su Corazón se está viendo por las aberturas de Su Cuerpo; este gran secreto de ternura se revela, las entrañas de Dios se revelan.

San Elredo, en la obra que escribe para su hermana  “La vida de reclusa”, comenta: Entonces uno del os soldados le abrió el costado con su lanza, y brotó sangre y agua. Date prisa, ve a comer el panal con su miel, ve a beber su vino con su leche…

Aquí vemos también una evocación al Corazón de Cristo.

Y si nos adentramos un poco más en nuestros Padres, podremos ver alusiones también en GuIllermo de Saint-Thierry, en Gilberto de Hoyland, o en Guerrico de Igny.

Sin embargo, donde podemos decir que es más fuerte este amor y este deseo hacia el Sagrado Corazón, es en las monjas cistercienses ya del siglo XIII. ¿Quién no ha visto alguna vez representado a Santa Gertrudis sujetando en su mano el mismo Corazón amado del Señor?

Fijémonos en Santa Matilde de Hackeborn (1248-1299), en el libro que sus novicias escribieron de las experiencias espirituales que su Maestra les comentaba: “Libro de la gracia especial”, encontramos estos pasajes:

“Te entrego Mi Corazón como morada de refugio”. Este regalo fue uno de los primeros dones de Dios, desde entonces comenzó a sentir un afecto especial de devoción hacia el Corazón de Jesucristo. Casi siempre que se le presentaba el Señor recibía alguna gracia espiritual de Su Corazón… Ella misma solía decir: Si se escribieran todos los bienes que me ha concedido el benignísimo Corazón de Dios resultaría un libro más voluminoso que el de maitines”.

¿Hay acaso algún escrito de Santa Margarita de mayor amor hacia el Corazón de Cristo? Matilde, también al igual que Santa Margarita siente la llamada del Señor a extender el amor hacia Su Corazón entre todos los hombres, reparemos en otro pasaje de la misma obra: Contempla el Corazón (de Cristo) abierto y dilatado como unos dos palmos, en llamas, pero sin tener figura de brasas. Su maravilloso color y su figura eran indescriptibles. Le dice el Señor: “Quiero que sean de este modo incendiados los corazones de todos los hombres con el fuego del amor”. 

Pero si nos detenemos más en esta obra, podremos espigar muchos más pasajes sobre este divino Corazón.

Y ahora, nos toca hablar de Santa Lutgarda (1200-1246) en quien también se manifiesta un amor inefable hacia Cristo. Y es que ella ha sido considerada por la Iglesia como la Primera mística del Sagrado Corazón. En ella observamos una manifestación mística sin precedentes, como fue el intercambio de corazones. Lutgarda poseía el don de curación y por eso muchos acudían a ella; esto le impedía tener tiempo para su oración y entonces, un día, le dijo a Jesús:

-“¿Cuál es la ventaja de mi don de curación si hace imposible mis visitas a Ti? Por favor tómalo, y dame en cambio algo mejor”. El Señor le respondió: -“¿Qué deseas?” Lutgarda hizo algunas peticiones a Su Señor y al final, Éste le volvió a preguntar: -“¿Qué más deseas?” Lutgarda le pidió Su Corazón. Y el Señor le respondió que Él también anhelaba vehementemente el corazón de ella. Lutgarda aceptó que fuera así: -“Tu amor y el mío; que sean uno y el mismo. Sólo entonces me sentiré a salvo”.

Fue una “comunión de corazones” nunca antes vista ni después conocida con estas características.

Realmente, podríamos añadir más ejemplos, pero creo que es suficiente esta pequeña selección de textos para ver la importancia que esta devoción al Sagrado Corazón tenía entre los cistercienses desde los primeros siglos. Por tanto, no es  una devoción que surgió también en nuestra  Orden  muy posteriormente a su fundación, sino una fuente donde bebieron otros santos posteriores

Cuando el alma rebosa de amor a Cristo, es difícil que uno no se acerque a Su Corazón adorable, y en el Cister hubo muchos grandes enamorados de Cristo. 

San Bernardo fue un gran contemplativo de la humanidad de Cristo y a través de esta humanidad, los cistercienses entraron en lo más profundo y más íntimo del Señor y se adentraron en Su Corazón.

Tomemos el ejemplo de nuestros santos para llegar  a las profundidades del Amor.

Marina Medina -O. Cist.-